La filosofía de Paco Pérez (ante la crisis financiera)


La admisión de que el mundo es injusto por naturaleza nos ahorra a los seres humanos horas de indignación y sufrimiento. Es parte de la receta de la felicidad: un pastillita de sana resignación, de conformidad con el statu quo, y a la cama en busca de un sueño reparador donde el orden de las cosas sea más razonable con la situación de cada cual y los méritos conseguidos con el esfuerzo diario. Esa es la filosofía de Paco Pérez [...]

Un universo de fantasía en el que los delincuentes pagan por sus abusos, en el que los gobernantes se preocupan de los ciudadanos, en el que los que no tienen vean la luz que les permita mejorar, y en el que los millones de serios trabajadores que pagan sus impuestos, que hacen frente a sus deudas y respetan la ley son recompensados por su decencia, su civismo y su sacrificio para que esto que llamamos sociedad sea un lugar habitable.

En ese paraíso durmiente, la crisis financiera no habría ocurrido, tampoco los acontecimientos derivados de ella.

Los gobernantes no se plantearían usar el dinero de los impuestos para pagar las deudas acumuladas por los ricos ejecutivos de grandes corporaciones quienes siguen disfrutando de un alto tren de vida, con mansiones, coches, vacaciones, cuentas en el extranjero, etc., mientras la población lucha por salir adelante ante la amenaza de un paro creciente, unas hipotecas ya inaccesibles y una escalada de precios -en un panorama sin aumentos de sueldos-.

Un gobierno utópico habría castigado a los responsables del desaguisado, en vez de pensar en acudir en su ayuda y mantener a flote sus negocios para que en el futuro sigan jugando al Monopoli y sumando dígitos a sus ahorros con el dinero prestado por los contribuyentes.

En esta realidad nuestra sin embargo, la realidad de todos los Pacos Perez, una vez más, parece que el cara dura, el mentiroso, se saldrá con la suya tarde o temprano.

El Congreso de EEUU se debate entre aprobar o no una dotación ingente de dinero para tapar las deudas, los errores de gestión de las multimillonarias entidades financieras y tranquilizar a los mercados internacionales donde los que tienen dinero especulan sobre el valor que tendrán las cosas en el futuro para hacer más dinero. Nadie cree que sea la mejor solución, solamente la única existente para volver al statu quo. Que ese dinero llegue a las empresas financieras en problemas es cuestión de tiempo.
Esto significará que en vez de carreteras, seguridad social, mejoras de educación o inversión en mejoras mediambientales, por poner un ejemplo, el dinero que los gobernantes retienen de los ciudadanos irá a pagar la “cagada” de los ricos.

Dicho de otro modo, la clase media, que paga, que obedece y que siempre será clase media, comprará con parte de su renta la deuda contraída por los bancos, así estas empresas respirarán más tranquilas y seguirán sacando dinero.

Sin embargo eso no querrá decir que el ciudadano Paco Pérez tendrá más derechos, será accionista de su banco o recibirá alguna compensación.

De hecho, cuando Paco Pérez vaya a pedir una hipoteca la primera reacción de los empleados de la oficina será dudar de su liquidez, se plantearán si Paco Pérez es de fiar, tiene fondos, casas, ahorros… algo que les permita saber si Paco Pérez es digno de un crédito.

¿Pero no es el dinero de Paco Pérez y el resto de la clase media el que permitirá que esa entidad bancaria siga abierta y funcionando? ¿No será Paco Pérez quien indirectamente habrá dado un crédito al banco?

En un mundo feliz, Paco Pérez sería recibido con una alfombra roja por el presidente del banco por salvarle el pellejo.

En éste, Paco Pérez no solo no tendrá muchos problemas para conseguir una hipoteca sino que verá como la operación promovida por el gobierno de EEUU por la que introdujo 700.000 millones de dólares en el mercado (al menos es lo que hasta ahora está sobre la mesa) trastocará su vida.

Este torrente de dinero que inundará la economía supondrá que cada dólar que tiene Paco Pérez en su cartera valga menos ahora. Es la ley de la oferta y la demanda. Cuanto más cosas hay de algo menos vale cada unidad. Esto es extensible a las divisas.

Así que de golpe, Paco Pérez será más pobre a pesar cobrar el mismo sueldo.

Además los precios subirán. Más allá de que el aumento de la liquidez provoca un incremento en el consumo, lo que empuja el IPC hacia arriba; en una economía global, la fabricación de un producto no es cosa de un solo país y eso tiene consecuencias en el bolsillo de Paco Pérez.

Muchas piezas se hacen en otros lugares y hay que pagar el transporte y los costes derivados de la producción. El petróleo se tasa en dólares, pero si el dólar vale menos, el precio de los hidrocarburos subirá para que así se mantengan los ingresos de los miembros de la OPEP. Es decir que la fabricación de un producto será más cara, su transporte será más caro y su precio final será más caro. Una subida que no notarán los ricos ejecutivos del banco que planea rescatar el gobierno de EEUU con el dinero de los impuestos, pero sí Paco Pérez que verá como le resulta más difícil llegar a fin de mes.

Cuando nuestro amigo Paco vaya a pedir a su jefe un aumento de sueldo para afrontar la crisis, la respuesta que obtendrá será posiblemente negativa. A pesar de que el jefe de Paco sea una gran persona es muy probable que su empresa no esté en situación de incrementar sus gastos. Es más, el mismo banco que no le presta dinero a Paco Pérez para comprarse una casa, no le dará crédito a la compañía en la que trabaja Paco porque la banca no querrá asumir riesgos innecesarios.

Si el jefe de Paco no consigue un crédito, entonces la operación que estaba prevista y que iba a suponer ingresos para la compañía y permitir aumentos de sueldo, no se producirá.

Paco Pérez será más pobre y no podrá conseguir más sueldo. Tendrá difícil lograr un segundo empleo porque, si no hay dinero para más sueldos, no hay dinero para más contrataciones en otras empresas.

Otra de las consecuencias. Ante una subida de precios y una depreciación del dólar la Reserva Federal se verá obligada a subir los tipos de interés, es decir el interés que da por cada dólar, o el valor del billete verde.

¿Una buena noticia? La subida de los tipos hará que suban los tipos de interés de todo lo que ya estuviese pagando Paco Pérez a crédito. Es decir, las letras del coche, la televisión o la lavadora que compró a plazos le saldrán más caros a Paco Pérez. En resumen, Paco Pérez será más pobre y necesitará más dinero para hacer frente a sus gastos ordinarios.

Mientras los millones de Pacos Pérez de Estados Unidos tendrán que sacar la calculadora para ver cómo seguir viviendo con cierta comodidad y pagar su seguro médico (porque en EEUU el estado del bienestar es mínimo), los dirigentes de los bancos seguirán disfrutando de sus lujos y confiando en que pase este temporal para comprarse el yate que les hace tanta ilusión.

En un mundo utópico, sería posiblemente Paco Pérez quien se compraría el yate. En nuestro mundo, Paco pagará el pato de la crisis económica, por eso Paco se lo toma con calma, y antes de dormir se toma una píldora de resignación que le permita ver el vaso medio lleno y sonreir ante un nuevo amancecer entre tanta injusticia.

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