Obama y McCain, pescadores de indecisos


A estas alturas, los millones de votantes convencidos de Obama y las legiones de conservadores republicanos tienen muy claro a quién van a votar. Es algo que se ve en las calles, se lee en la prensa y se refleja en las estadísticas, donde el candidato demócrata aventaja con cierta comodidad a McCain. Últimamente escucho muchos comentarios que vaticinan la victoria demócrata como algo irremediable, como un partido ganado, especialmente desde algunos foros europeos. Pero señores, la cosa está aún abierta, la batalla por la presidencia continúa elevando su temperatura y la clave de todo este embrollo, los votantes indecisos, no sólo no saben a quién van a apoyar, sino que después tres debates su número ha crecido.
Las encuestas se suceden sin parar en EEUU, las hay más optimistas a favor de Obama y las hay menos, si bien el afroamericano encabeza la carrera. No obstante, a pesar de toda la publicidad que da por hecho su triunfo, sus diferencias numéricas con McCain no se incrementa exponencialmente. De hecho, el demócrata bajó esta semana del nivel del 50 por ciento de votantes que aseguraron en consultas telefónicas que le darían su respaldo en los comicios. Aún así su situación sigue siendo mejor que la de McCain, que seguro cambiaba ahora mismo sus resultados por los de Obama.
Puntos arriba, puntos abajo, el hueco entre ambos no es insalvable para McCain ni definitivo para Obama. La culpa: un montón de estadounidenses que a estas alturas no han decidido qué hacer con su voto. En mi opinión, si después de los ocho años calamitosos de Bush y tras meses de exhibición de virtudes de Obama, esta gente no sabe qué votar es porque muchos de ellos están esperando a que McCain haga un gesto definitivo u Obama muestre algunas de las debilidades que le acusa el republicano, para dar su confianza a McCain.

Los indecisos crecen mientras Obama cae y McCain sube ligeramente

Los indecisos crecen mientras Obama cae y McCain sube ligeramente

En la gráfica, elaborada a través datos de diferentes medios de comunicación y agencias de estudios de opinión en EEUU (enlaces de interés: Gallup, USA Elections Polls) se observan varias cosas.

  1. Obama es el favorito
  2. McCain tuvo su mejor momento gracias al “efecto Palin”, que coincide cuando pasa a Obama en septiembre.
  3. La crisis económica le castigo en un primer momento a McCain. El “efecto Palin” pasó a la historia y pesó más la desastrosa gestión republicana con Bush.
  4. En las últimas semanas, McCain ha remontado el vuelo sin ayuda de Palin a base de atacar la credibilidad de Obama. Su objetivo: ir sembrando dudas sobre la fiabilidad del demócrata. A mi juicio, con éxito.
  5. Obama no consigue sostener sus niveles de apoyo por encima del 50 por ciento y frena su escalada de finales de septiembre ayudado por la crisis económica.
  6. Los indecisos vuelven a niveles del verano, pero con una diferencia. Ahora sí conocen mejor a los candidatos. Una situación creo que tiene que ver con el miedo al cambio. Los indecisos no se fían de McCain… pero tampoco de Obama.

A medida que se acerque el 4 de noviembre la campaña republicana irá aumentando los mensajes negativos sobre Obama, que tendrá que endurecer sus comentarios sobre McCain, y jugar la baza del miedo: “los republicanos nos metieron donde estamos ¿quereis más?”. Debería tratar de vincular lo más posible a McCain con Bush, algo que el republicano se ha encargado de evitar hasta el momento. Esa es la clave, a mi juicio, para que el demócrata supere sin problemas el trance electoral.

Si el discurso de Obama se limita a  repetir sus mensajes conciliadores, vaticino que Palin y McCain se encargarán llamar al temor en las conciencias de los votantes: “¿En serio queréis tanto cambio?”

Los políticos insisten en que el aspecto racial no está jugando un papel, algunos medios se refieren a él de pasada, pero sin duda juega un papel. Pero es que Obama no solo es afroamericano, además tiene cierto toque elitista y parece que piensa más como un europeo que como un estadounidense. Obama apoya la intervención amplia del estado en el desregulado país. Para muchos en EEUU eso atenta contra la libertad del individuo sobre todas las cosas y va contra la teoría del “hombre hecho a sí mismo” con sus esfuerzos y sin ayudas externas, ni subvenciones.

McCain, reconozcámoslo, no ofrece nada nuevo. Él no es nuevo. La novedad fue Palin, a quien parece se le agotó el gas tras quedar en evidencia unas cuantas veces. La gobernadora de Alaska aún está verde para estas batallas. McCain, sobre el papel, está destinado al fracaso. Lo soprendente es que siga vivo. ¿Por qué? Por los indecisos temerosos del cambio, temerosos de Obama.

Desde mi punto de vista, McCain está más cerca de capturar a estos indecisos que Obama.  Igual me equivoco… igual no.

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