Peregrino mundo, por Juan Berga. Sigue su blog aquí
¿Una red o un sindicato?
Los parados de Full Monty ensayaban su “striptease” en una oficina de empleo. Hoy, no lo harían. Colgarían un video en Youtube y buscarían un sistema de micropagos para quien quisiera ver la escena final. Más allá de mi ironía, esta idea que podría parecer rídicula no parece tan descabellada ante el florecimiento de las cada vez más populares redes sociales de internet.
Se acumulan informes y datos que indican que la crisis no ha sido una mala noticia para las redes sociales que ven como se incrementa de forma sorprendente el número de usuarios. Un síntoma de que algo está cambiando en los hábitos de comportamiento sociales, no se trata simplemente de que tengamos menos tiempo disponible para vernos en persona.
Hasta los profesionales del sector financiero, siempre reticentes a mezclarse con los comunes mortales empiezan a llegar; en medio de tanta incertidumbre financiera parecen estar preparándose para lo que pueda venir, aunque sea haciendo “amigos” en la red.
Tanto es el entusiasmo que ya se habla de nuevos modelos empresariales y en las cocinas de emprendedores se piden nuevas ideas de negocio. La crisis ha dado a las redes lo que los otros sectores están perdiendo: clientes potenciales.
Observemos algunas pautas. Los desempleados, aunque estén en su casa, no se aíslan. Han volcado su estrés en un amplio diálogo con otros como ellos. Un diálogo que queda al margen de sindicatos, asociaciones, organismos públicos u oficinas de empleo y tiene lugar íntegramente en las redes sociales (como Facebook u otras similares).
Tardaremos en saber si es un movimiento de fondo. Lo institucional, los espacios de encuentro tradicionales, sufren descrédito aunque eso no anula la voluntad de socializarse de la gente. Los parados navegan y crean redes, cambian sus comportamientos. Algunos informes hablan ya, por ejemplo, de reducción de los correos electrónicos y su sustitución por las conversaciones interactivas ¡Bien por la 2.0!
Pistas hay también sobre el modo en que se espera conseguir empleo en esta crisis: por cooptación. Las ofertas no aparecen en los organismos públicos, ni en la prensa, ni en casi ninguna parte. Son las redes sociales, los conocidos, los que transmiten a modo de chismes ésta o aquélla posibilidad.
Hace tiempo que la capacidad de generar redes es un símbolo de una integración de calidad en el mercado; hoy, es probablemente un elemento de seguridad. ¡Ay de aquél que no tenga red! Una nueva dimensión de brecha digital se nos viene encima.








