El sionismo es para el periodista judio y novelista Ben Ehrenreich el principal problema que impide encontrar una solución que pacifique Oriente Próximo La fuerza de esta afirmación no solo radica en la disonancia pública de un judío sobre las motivaciones nacionalistas/religiosas de los gobiernos israelíes y sus think tanks, lo que más me ha llamado la atención es que esta sentencia fue el argumento principal de un artículo de opinión publicado en uno de los diarios de referencia en EE.UU.
La edición del domingo 15 de marzo de Los Angeles Times incluyó el texto “Zionism is the problem” en el que Ehrenreich acusa sin cortapisas al sionismo.
“Durante las últimas décadas ha sido imposible protestar contra el estado israelí sin ser calificado de antisemita o peor. Cuestionar no solo las acciones de Israel sino también los principios del sionismo sobre los que se fundó este estado ha sido considerado durante demasiado tiempo casi una impronunciable blasfemia”, asgura Ehrenreich.
Una afirmación que resuena con dureza en los oídos de cualquier lector estadounidense, donde es muy raro que alguien se muestre en contra de Israel y mucho menos un judio con el valor de ponerlo por escrito. Dice también mucho a favor de los encargados de elaborar la sección de opinión del periódico californiano. Seguro que sopesaron la animadversión que podría generar ese texto entre parte de sus lectores. Durante la jornada del lunes la crítica al Sionismo fue el artículo más leído de la edición digital de Los Angeles Times.
Ehrenreich continúa: “Fundar un estado moderno sobre una única étnia o identidad religiosa en un territorio que es étnicamente y religiosamente diverso conduce inexorablemente o la a exclusión política (piensa en los 360 kilómetros cuadrados de campo de prisioneros en el que se ha convertido Gaza) o a una limpieza étnica. Dicho con simpleza, el problema es el sionismo”.
El autor defiende las posiciones moderadas de judíos que criticaron el Sionismo antes, durante y después de la formación de Israel, cuando se podía hablar libremente de lo que se creía que tenía que ser Israel sin temor a ser calificado de antisemita.
Cita como ejemplo al presidente del Consejo Judío de EE.UU. en 1944, Lessing J. Rosenwald, que en aquella época no dudo en comparar el ideal sionista de un estado judío con el concepto de estado racial, “el concepto hitleriano”.
En contraposición al artículo de Ehrenreich, el diario de Los Angeles publicó otra columna de opinión titulada “Is anti-Zionism hate?” en la que se califica el antisionismo como la verdadera amenaza para Oriente Medio.
“Es antisionismo, no antisemitismo lo que supone la más peligrosa amenaza a las vidas, la justicia histórica y las perspectivas de paz en Oriente Medio”, manifestó el profesor de la Universidad de California en Los Angeles (UCLA) Judea Pearl, presidente de la fundación Daniel Pearl.
Para este articulista los contrarios al sionismo sustentan la teoría de que el estado de Israel no debería existir al contradecir los principios fundacionales del país.
“El antisemitismo rechaza a los judíos como miembros igualitarios de la raza humana; antisionismo rechaza Israel como un miembro en igualdad en la familia de las naciones”. Pearl mantiene que los judíos tiene el derecho histórico de un estado, si bien mantiene que debería existir un estado palestino también, pero se opone a los discursos antisionistas por restar validez al derecho de la autodeterminación y la constitución como país de los israelíes.
Ehrenreich insiste sin embargo en que “la caracterización del antisionismo como una epidemia más peligrosa que el antisemitismo revela solamente la insostenibilidad de la posición que quienes disculpan a Israel se han visto forzados a tomar. Presionados por la condena internacional, buscan limitar el discurso, construir muros que delimiten qué se puede y qué no se puede decir”.
“Establecer un gobierno democráctico, secular, pluralista en Israel y Palestina supondría por supuesto el abandono del sueño sionista”, concluyó Ehrenreich.
Las últimas noticias que llegan desde Israel parecen dar la razón a las posiciones antisionistas moderadas que piden el final de las posiciones radicales al frente de la política del país.
El líder del Likud, Benjamin Netanyahu, negocia con el partido ultraderechista Yisrael Beitenu de Avigdor Lieberman la formación de un gobierno estable dejando a un lado al “moderado” Kadima de Tzipi Livni. El resultado de ese pacto podría consolidar las posiciones más duras en Israel. Lieberman es un enemigo frontal del plan de creación de un estado palestino, la única opción aparente hacia una pacificación de la zona.
Sin menospreciar los ataques de Hamas contra Israel, no me resisto a poner este vídeo donde se trata de mostrar el día a día de los habitantes de la franja de Gaza. Cada cual que saque sus conclusiones.
Erased-wiped off the map from C.I. COMUNICACIÓN on Vimeo.









#1 by noticiasypunto on 17/03/2009 - 20:52
me faltan palabras y el cielo está muy distante