Limpiar en casa, un factor de riqueza


foto-oscar-muñoz1 Óscar García Muñoz, síguelo en otros blogs aquí.

Limpiar el polvo también aporta riqueza nacional

No hay que dar muchas vueltas a una publicación económica para encontrarse con la madre de todos los datos: el Producto Interior Bruto (PIB). La tradicional forma de calcular la riqueza de los países, elaborada por el economista Simon Kuznets en los años treinta del siglo pasado, toma como referencia las actividades que se pueden medir como corrientes monetarias: consumo e inversión (públicos y privados) e intercambios comerciales con el exterior.

En su momento, Kuznets ya advirtió que no se medían otros componentes, como el trabajo de mantenimientolimpiar-320x200 del hogar o el cuidado de familiares. Sin embargo, aportan riqueza, de una forma que no se puede medir, puesto que son costes que no se generan. Por ejemplo, un amigo me contaba el caso de una conocida, que ganaba un salario de 800 euros al mes en España, justo lo mismo que le costaba la guardería de su hijo. Decidió que dejaba de trabajar, porque se ahorraba el coste de la guardería y disfrutaba de la infancia de su hijo.

Sin embargo, el PIB no sólo no mide estas actividades no monetarias, sino que tampoco es un dato que permita conocer si un país tiene una distribución de la riqueza equitativa o, por el contrario, hay profundas brechas sociales. Son numerosos los estudios que indican que la concentración de la riqueza en una minoría se ha acelerado en el mundo (¿se han preguntado cuántas empresas del Dow Jones podría haber comprado Madoff con los 35.000 millones de dólares que asegura haber desfalcado?). Tal vez en los países emergentes esta realidad sea más visible, si bien está apareciendo, poco a poco, una clase media, mientras que en Europa este fenómeno, que también existe, está más difuminado por los sistemas de protección social.

Pues bien, en un reciente y extenso artículo, el diario económico Financial Times se hacía eco de los trabajos de una comisión encabezada por los premios Nobel de Economía Amartya Sen y Joseph Stiglitz para desarrollar indicadores económicos que no ignoren ese valor de actividades que socialmente están presentes, pero no generan una corriente monetaria. El artículo plantea que el PIB tiene la ventaja de ser una magnitud cuantitativa, pero la desventaja de no ser cualitativa. El problema viene entonces: ¿cómo medir lo cualitativo, por ejemplo, la riqueza que supone tener ciudadanos sanos o de producir menos residuos? Sobre estos asuntos trabaja la sesuda comisión, aunque lo más probable es que lleguen a la conclusión de que harán falta varios parámetros para que nos hagamos una idea exacta de si mayor riqueza de PIB significa también mayor calidad de vida para todos.

Así que, no se olviden, cuando un político en unas elecciones en medio de una crisis garantice el crecimiento económico (la mejora del PIB), pregúntenle quién limpia el polvo en casa. Igual contribuye así más al desarrollo económico que gastando dinero en campañas mediáticas.

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