Óscar García Muñoz, síguelo en otros blogs aquí.
La salvación no vendrá de Asia
Tal vez no llegue la salvación de Asia, pero sí que pueden llegar pautas anticipadas de lo que nos resta por ver. El economista español Pablo Bustelo, especialista en Asia, ha publicado recientemente dos artículos sobre los paralelismos de la crisis japonesa con la crisis actual y el papel que puede tener China en la recuperación económica del mundo. Este último es especialmente interesante, ya que desmonta dos mitos que se han generado sobre China: que la economía china se va a derrumbar este año y que será el motor de la recuperación global gracias a su pronta recuperación.
Desde luego, no cabe duda de que la hora de Asia es sólo cuestión de tiempo, pero todavía no ha llegado plenamente. De momento, un profesor universitario chino afirma que su país será el gran ganador de esta crisis. El hecho de que más de la mitad de la población mundial se concentre en Lejano Oriente es motivo más que suficiente para pensar que cabe la población es un factor importante en las economías. El problema, como dice Bustelo, es que el peso de China en el PIB mundial es todavía pequeño si lo confrontamos con la UE, Estados Unidos y Japón y su mercado de consumo todavía es estrecho. Si el capitalismo tiene uno de sus fundamentos en el consumo, no será China quien lo sostenga.
Hay una cosa que me preocupa en el artículo de Bustelo: no habla de hasta dónde podría llegar china con las inmensas reservas de dólares y con el manejo de la deuda de Estados Unidos. Tal vez no haya querido crear más miedo. En cuanto al artículo sobre Japón, el énfasis se vuelve sobre el sistema bancario. Las medidas de la reunión del G-20 plantean reformas en los sistemas financieros, pero como todas las declaraciones políticas, quedan demasiado difusas. En cualquier caso, se empieza a apostar cada vez más por un periodo largo de estancamiento, consecuencia de los excesos (aquella “exuberancia irracional” de la que hablaba el ex presidente de la Reserva Federal, Alan Greenspan, antes venerado y hoy defenestrado) de un periodo dorado de la economía. ¿Será el decenio 1995-2005 el equivalente histórico a los años veinte? Lo que sí parece claro es que Asia no será el motor de la recuperación, aunque a la larga será el gran beneficiado.
Imagen: stock.xchng








