Será de Obama y será muy mono, no digo que no, pero no deja de ser un perro. Tras el furor inicial ya pensaba que lo de Bo estaba superado: error. Resulta que con los 100 días de Barack como presidente se está volviendo a pasear ese “aguas portugués” por la actualidad mediática. No, si ya sé, Bo es la nota de color para equilibrar un sesudo análisis sobre el primer trimestre Obama, sin liquidez y con exceso de gripe. Pero es que sabemos más del can que del trabajo del vicepresidente. Está muy bien que lo eduquen, que venga de los Kennedy, que sea un “nervio” puro o que amenace el huerto de la primera dama. Me preocupa más que sabotee el sueño del que más manda por este planeta nuestro. Lo asombroso del caso es que seguramente Bo es el único mamífero que puede hacer sus necesidades en el jardín de la Casa Blanca sin que se monte un escándalo y con alguien detrás para recoger el regalito. De eso nadie escribe.
El plumilla.








