Óscar García Muñoz, síguelo en otros blogs aquí.
A largo plazo…
Cuando un economista de la escuela neoclásica intentaba refutar sus argumentos al británico John Maynard Keynes, le insistía aquél en que los planteamientos de éste no se cumplían a largo plazo. Parece ser que Keynes le respondió con una frase que ha tenido mucho éxito como chascarrillo: “A largo plazo, todos muertos”, para tumbar al neoclásico. Eso cuenta el anecdotario, desconozco cuanto hay de mito.
El periodista italiano Beda Romano ha publicado un reciente libro en el que entrevista al ex ministro italiano de Finanzas del último gobierno de Romano Prodi, Tommaso Padoa-Schioppa, que titula como “La mirada corta”. Precisamente, Padoa-Schioppa atribuye la crisis actual a una mirada cortoplacista sobre la evolución económica: el resultado inmediato, el beneficio al momento, descartando construir un sistema tanto productivo como de recompensas que fuese sostenible a largo plazo, porque aunque nos muramos al final, entre medias tenemos que vivir. Lo llamativo es que esa mirada corta no venía de los keynesianos, sino de los neoliberales, que impusieron su punto de vista desde los años ochenta.
La forma más manifiesta de cómo se ha generado esta vista corta está en el endeudamiento. El mundo ha vivido unos “nuevos años veinte”, donde el crédito ha fluido como si tuviese un caudal amazónico y donde el gran acreedor tradicional, Estados Unidos, ha pasado ha tener un doble déficit (público y de balanza comercial) que se ha revelado insostenible. A esto hay que sumar que la banca no miraba a quién dar el dinero: daba igual los riesgos, porque de forma inmediata crecía la cartera de créditos y las provisiones por morosidad no eran elevadas, puesto que la bonanza económica maquillaba esos riesgos. De este modo, a corto plazo, se generaban más beneficios y se repartían más dividendos y en paralelo el mercado bursátil vivía una nueva edad de oro.
Receta de Padoa-Schioppa: una supervisión del sistema bancario a un nivel superior al simplemente nacional. De hecho, el ex ministro se muestra muy crítico con la decisión, cuando se fundó el Banco Central Europeo, de que este organismo sólo controlara la política monetaria y supervisara el sistema crediticio, que quedaba en manos nacionales. Sin embargo, su principal argumento está en la necesidad de crear estructuras que domestiquen la globalización, que se ha desarrollado bajo la ley del más fuerte. Tal vez sea un punto de vista para reflexionar para que todos lleguemos al largo plazo…








