Crónica de un día “freak”


fer Fernando Mexía, El plumilla.

japonesmanosHoy he visto vomitar en directo en televisión poco antes de descubrir que alguien había inventado un baile ridículo para motivar a la gente a que se lave las manos. Justo el mismo día me enteré de que en China venden iPhones falsos que son de risa y reporté sobre una truculenta confusión; o cómo le llamas si no a que tomen por decoración de Halloween el cadáver de un vecino.

Claro, cómo iba a despedir la semana laboral con normalidad después de cubrir los premios MTV latinos la noche antes y tener que escuchar boquiabierto los improperios que soltaba el impresentable presentador. Lejos de reprimendas, el tipo se fue a casa con un premio y todo. Un relato de la actualidad que bien merece una crónica, aunque sea freak.

El jueves me acosté tarde, un rato después de terminar la información que tenía pendiente con motivo de los MTV Latinoamérica, una gala marcada por la poca categoría de un cantante que se hace llamar Residente, aunque en su casa le llaman René, a quien encomendaron que condujera la ceremonia junto con la canadiense Nelly Furtado y que demostró ser el personaje más irrespetuoso y maleducado que he visto en la pequeña pantalla. La pobre Furtado aguantó estóicamente y visiblemente incómoda los arrebatos de su compañero quien insultó sin mesura a políticos y se burló de sus compañeros artistas. Encima este sujeto, vocalista del grupo Calle 13, fue galardonado como mejor artista urbano del año, un título que en su caso podrían haberle cambiado el nombre al de barriobajero. Alguien tendría que decirle a Residente que el lenguaje soez y las malas maneras, lejos de dar más autoridad, quitan razones.

Aún aturdido por el lodazal dialéctico en que se convirtieron los MTV, me desperté a la hora de rigor para darle la puntilla al viernes. No había terminado con el café cuando me llamaron a casa para recoger mi opinión sobre el incidente del ya llamado “niño globo“. El apodo es de circo. Eso mismo contesté a la encuesta de la cadena ABC 7 en Los Ángeles con la que pretendían saber qué pensaban los ciudadanos sobre si la historia era o no un montaje; señores, esto es un circo. No deja de recordarme a un episodio de The Simpsons en el que Bart toma el pelo a todo Springfield simulando que se ha caído a un pozo.

Al rato me encuentro viendo al pequeño Falcon, a la sazón el “niño globo”, devolviendo el desayuno en una entrevista que concedía su familia al canal MSNBC (ver vídeo, minuto 6). El chico, de seis años, vomitó dos veces ante la aparente indiferencia de la reportera, la cara de asco del padre y la inquietud de uno de sus hermanos que parecía pedir a gritos que alguien lo sacara de ahí. Eh, pero no pasa nada, the show must go on. Y así fue, la entrevista continuó.

Sea cierta o no la historia de esta peculiar familia apasionada por los ovnis y buscadores de minutos de fama en televisión, lo que resulta evidente es que es difícil de digerir. Pero no fue hasta que irrumpió en mi ordenador el vídeo del baile de lavarse las manos que me di cuenta de que la jornada iba por caminos extraños. Los japoneses nunca dejan de sorprenderme con su capacidad para convertir el ridículo en un arte.

Terminado ese paréntesis naïve, la cruda realidad angelina me llevó a escribir sobre el caso de un hombre de casi 80 años que llevaba cuatro días muerto en la terraza de su apartamento y a la vista de todos los vecinos y que nadie tomó en serio porque pensaron que se trataba de decoración de Halloween. Resultó además que el fallecido tenía un disparo en un ojo. La escena era tan tétrica y chocante que todo el mundo pensó que era un “muñeco”. Yo lo que deduzco es que ese hombre o tenía pocos amigos entre sus vecinos o tenía fama de ser muy bueno con los disfraces, la verdad. La policía se encargó finalmente de levantar el cadáver.

Después saltó la noticia de que otros agentes habían detenido a un abogado por falsificar visados de trabajo en EEUU y venderlos con la idea de comprar tumbas y especular con los nichos del cementerio. Eso no es nada, pienso yo, al lado de las imitaciones de teléfonos iPhones que hacen en China. Un artículo de Los Angeles Times contaba cómo triunfa la versión económica del producto estrella de Apple entre los chinos, aunque resulta que el botón de enviar correos electrónicos es de mentira y lo de la pantalla táctil, en fin, se queda en una idea. Igual hasta si los abres tienen caramelos en lugar de batería.

Al menos el día me dejó buen sabor de boca al final gracias a otras rarezas, esta vez ingeniosas, con forma de vídeo viral a través de internet. Viva la publicidad con talento y como prueba “The Fun Theory”. Me encanta el vídeo de las escaleras piano, aunque pienso que todos estos inventos solo funcionan en países civilizados del norte de Europa, en otros que yo me sé robarían en un abrir y cerrar de ojos toda esa parafernalia. Cámaras ocultas incluídas. ¿A cuánto está el cable de cobre?

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  1. #1 by Emil on 17/10/2009 - 4:12

    Buenísimo Plumilla, me ha encantado. El mundo está muy friki.

  2. #2 by Conchi on 23/10/2009 - 12:14

    A mi también me ha encantado. Es buenísimo. De la lectura se deduce que el día ha sido también divertido.Creo que podría adivinar en qué país desaparecería la parafernalia.

(No será publicado)

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