Subir impuestos en tiempos de crisis


foto-oscar-muñoz1 Óscar García Muñoz, síguelo en otros blogs aquí.

Una subida de impuestos no es una decisión fácil, ni mucho menos bien recibida por los ciudadanos. Si hablamos de que esa decisión se toma en tiempos de crisis, después de una fiesta especulativa y de dinero fácil, se pueden imaginar la cantidad de gritos en el cielo que se han dado.

Recapitulemos algunas cifras recientes de la economía española: el Producto Interior Bruto (PIB) cayó en el segundo trimestre en términos interanuales un 4,2% (el consumo cayó casi un 6% y la inversión, un 17%), el déficit público que se espera en 2009 se sitúa en torno al 10% del PIB, y el Índice de Precios de Consumo cayó un 1% interanual en septiembre. Qué miedo, vaya números. Pues el Gobierno del socialista José Luis Rodríguez Zapatero ha antepuesto la búsqueda del equilibrio presupuestario a una recuperación encabezada por el Estado, que en un momento de parálisis de la inversión privada, es un agente necesario.

Después de quitar el impuesto del patrimonio (que sólo pagaban las rentas altas) argumentando que beneficiaría a las familias (supongo que en el fondo se referiría a las ricas, aunque pareciera que se refería a todas), ahora plantea una subida de 2 puntos del impuesto del valor añadido, es decir, una carga que pagan todos los ciudadanos con independencia de sus ingresos. Si se quería acabar con el consumo, el motor fundamental de la economía española, el paso es importante.

Alemania elevó 3 puntos este impuesto en 2007, justo antes del estallido de la crisis, y el lastre fue importante para el PIB de la primera economía europea. Sin embargo, la idea de Zapatero, totalmente antikeynesiana (en contra de lo que parece predicar en su discurso) tiene apoyo de un premio Nobel.

En tiempos de crisis de demanda, lo necesario es activar esta parte de la economía. La receta la dio Keynes en los años treinta para afrontar la Gran Depresión: poner dinero a disposición de la inversión y el consumo con unas políticas fiscales y monetarias laxas. En cuanto a política monetaria, que depende del Banco Central Europeo, los intereses están al 1%. Pero la política fiscal, que depende de cada Estado europeo, parece que quiere ir a la contra por tender a un equilibrio presupuestario que va a ser imposible en varios años. ¿Se han vuelto locos? No, simplemente han calculado que el incremento de impuestos se verá compensado con la caída de precios que arrastra la economía. Es decir, que España tiene un Gobierno que da gracias por tener deflación, el peor de los males, ya que cierra todas las expectativas de crecimiento: con la deflación, los márgenes empresariales caen y ningún empresario se arriesga ni a invertir ni a contratar.

La salida está en la deuda: España tiene una proporción de deuda sobre el PIB baja respecto a los socios europeos y la calificación de sus bonos es buena. Sin embargo, se opta por lastrar las economías domésticas y de las empresas. El incremento de impuestos indirectos, además de ser socialmente injusto y ralentizar la recuperación económica, incrementará una economía paralela que se calcula en torno al 20%.

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  1. #1 by javier on 21/10/2009 - 4:49

    Zapatero es marxista y, por tanto, su objetivo es acabar con la economía de mercado y con las clases medias, incluyendo las clases medias bajas, a pesar de que la Unión Europea no permite el socialismo que, junto con el catolicismo, conforman las dos estafas de la sociedad española

(No será publicado)

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