Archivo categoría Economía
El dinero virtual: la revolución monetaria
Por Fernando Mexía - Economía, headline - 25/05/2009
Fernando Mexía, El plumilla.
Las crisis son puntos de inflexión que anticipan un cambio. Cuanto más crítica es la situación más revolucionaria es la respuesta que surge de los afectados. El infarto sufrido por el sistema financiero internacional, que ha quedado al borde del coma, es un campo de cultivo idóneo para el surgimiento de nuevas formas pago, de una nueva economía sin reservas federales ni bancos centrales. Llega el momento de las divisas virtuales.
Hasta ahora el dinero siempre ha tenido una forma física, aunque sea como tarjeta de plástico con banda magnética, pero nos encontramos a las puertas del “boom” del billete que no se puede tocar creado a través de las populares redes sociales. El fenómeno no es nuevo pero sí disperso. Plataformas como Hi5 tiene ya su Hi5 Coins, mundos de videojuego como “Second Life” cuentan con sus Linden Dollars y en Twitter surgieron los poco conocidos Twollars. Meros ejemplos de una larga lista de “dineros” aceptados en el llamado ecosistema virtual que, sin embargo, no interactúan entre ellos. Vamos, no se han establecidos los tipos de cambio para estas “divisas”.
Compañías como Spare Change o Jambool (con su SocialGold) han intentado llenar ese hueco y ofrecen el cambio de moneda real por moneda virtual que es aceptada para operaciones en centenares de juegos y redes sociales como MySpace. Un paso intermedio hacia la creación de un sistema monetario virtual universal. No obstante, la cristalización de estas nuevas formas de pago necesitará del liderazgo de la figura dominante del “networking”, Facebook (Facebook payments: Think virtual)
Más de 200 millones de usuarios en todo el mundo convierten a este sistema de comunicación en la mejor vía para naturalizar la aceptación de una divisa que pueda cuajar más allá de la propia red y sea aceptada como valor fiable en transacciones ordinarias, como contratar un crucero por el Caribe, hacer la compra por internet, o adquirir unas entradas para un concierto.
Los directivos de Facebook están detrás de esta idea. Hoy por hoy el uso del dinero virtual en esa red se reduce a comprar “regalos” -como mandar unas flores virtuales o una tarta de cumpleaños para felicitar a un amigo a un precio simbólico- Algo que podría parecer ridículo y que sin embargo está deparando muchos beneficios. Con la expansión de Facebook por los cinco continentes (es la plataforma social más internacional) la posibilidad de universalizar un sistema de pago a través de créditos de Facebook no es algo descabellado.
Facebook tiene en mente aumentar el uso de sus créditos como si fueran una divisa mediante la aceptación de los mismos de quienes hacen aplicaciones para su red. Estos pueden canjear sus ingresos en “moneda” Facebook a dólares, por poner un ejemplo, pero puede que en el futuro prefieran mantener las divisas virtuales.
La “magia” económica comenzaría a producirse cuando ese dinero virtual fuese ampliamente aceptado con la confianza de que en cualquier momento uno puede cambiarlo en billetes reales. En ese momento ya no habría estrés para canjear las divisas ¿qué más da una que otra si valen todas? Un paso que requeriría un tipo de cambio “Facebook – dólar- euro” (por ejemplo).
A partir de ahí, no habría diferencias aparentes en el funcionamiento económico. Las compras por internet son ampliamente aceptadas a día de hoy; superadas las dudas iniciales, quien más o quien menos ha usado su número de tarjeta alguna vez para adquirir algo a través de la red. Es el pan nuestro de cada día. Con la moneda virtual sería igual, pero en vez de respaldar la compra el sistema bancario lo haría Facebook, o en su caso una red de entidades generadoras de crédito virtual que podría incluir también a MySpace, Hi5, así como productores de videojuegos “online”.
Es más, podría llegarse a la producción de tarjetas con dinero virtual para pagar en establecimientos, igual que se hace con el dinero conocido. Los más ricos en esas divisas podrían a su vez dar créditos con intereses a usuarios de internet sin necesitarse una mediación vía dólar o euro. Comenzaría la especulación virtual, la creación de “millonarios de divisas de internet” y también de pobres de la red, que como consecuencia lo serían también en la vida real. Igual que ocurre en un casino cuando uno cambia sus dinero por fichas, pero el casino sería global y las fichas imaginarias.
Esta realidad es plausible con las condiciones económicas actuales y el éxito de las redes sociales. En esa dirección caminan las redes sociales. Al fin y al cabo, todo lo que tiene que ver con los sistemas de pago se basa en una pura relación de confianza entre las personas que realizan la transacción.
Obviamente, la creación de esta economía paralela sin entidades controladoras y movida por intereses privados generaría incertidumbre sobre la solidez y la seguridad del sistema.
“Hay un enorme pontencia para el fraude en lo que sería el equivalente a un comercio interno, y como esas economías estarían bajo el control de un propietario virtual mundial sería muy fácil causar una masiva hiperinflación”, comentó el abogado Mark Methenitis en un artículo sobre las “divisas virtuales” para la CNN.
Puesto a vaticinar, intuyo que este sistema será el origen de la próxima gran crisis económica que llegará, como toda crisis, después de tener un éxito desmesurado.
Temor a deflación
Por Fernando Mexía - Economía, featured, Óscar García Muñoz - 08/05/2009
Óscar García Muñoz, síguelo en otros blogs aquí.
Europa ya fabrica dinero
Al final, todo es cuestión de tiempo. El pasado jueves 7 de mayo, el Banco Central Europeo (BCE) no sólo rebajaba los tipos de interés al 1%, una medida considerada histórica, sino que anunciaba una serie de medidas extraordinarias. La más importante (e inquietante, a mi juicio) es la compra de deuda. El BCE anunció que comprará 60.000 millones de euros en cédulas hipotecarias (unos títulos respaldados en créditos para vivienda que emiten los bancos para refinanciarse y disponer de liquidez), lo cual significa una cosa: Jean-Claude Trichet, presidente del banco emisor europeo, ya ha dado la orden de darle velocidad a la imprenta de billetes, o dicho de otro modo, igual hay miedo a la deflación.
La medida está lejos de la compra masiva de deuda que se plantea la Reserva Federal de EEUU (como ya comentamos en un artículo anterior), pero sin duda es sintomática. El BCE se caracteriza por su profundo conservadurismo monetario: Dios libre al consejo de gobierno de tomar medidas precipitadas. Yo diría: Dios libre al BCE de tomar medidas a tiempo.
Posiblemente, cuando los historiadores económicos tengan tiempo de ver los acontecimientos en perspectiva, van a hacer a Trichet y sus directivos algunos reproches serios. Es cierto que los datos de 2007 mostraban un fuerte crecimiento del crédito y que la inflación tendió al alza debido a la presión del petróleo y los alimentos. En ese momento, el BCE tomó la peor decisión posible: subir los tipos de interés al 4,25%. De repente, rompió el mercado crediticio, al ahogar a las familias con las hipotecas.
En agosto de 2007 empezó la Bolsa a desplomarse, los bancos acudían ávidos a las subastas del banco emisor para proveerse y empezaron las subastas especiales. El “credit crunch” había comenzado. Luego fue la vorágine conocida: balances con activos dudosos, yo no me fío de prestarte, no vaya a ser que no me lo devuelvas, el interbancario se colapsa y ¡tachán! contracción del crédito y los datos ya empiezan a hablar de que la crisis financiera llegará a la economía real.
Ahora, poniéndonos bíblicos, llega el llanto y el rechinar de dientes. La velocidad de la rebaja del precio del dinero en la UE ha sido todo menos ágil, al contrario que la Reserva Federal y el Banco de Inglaterra (este último partía de un nivel del 5,25%). Ahora, las medidas extraordinarias no serán inmediatas, sino a partir de junio. Como si no estuviéramos para unas prisas, vaya.
No obstante, si el BCE, que aplica el catenaccio a la política monetaria, ya opta por estas medidas, ¡cómo debe estar el sistema financiero y la economía real! No hay que ir muy lejos, porque la Comisión Europea prevé un desplome del PIB europeo del 4%, nada menos. No obstante, aún con esta situación, no está claro que vaya a haber nuevas rebajas: ya lo dijo Axel Weber, presidente del Bundesbank alemán y conocido “halcón” en la política monetaria. Recientemente, vino a decir que el 1% era el suelo del precio del dinero. Ya veremos, Herr Weber.
La culpa es de la crisis
Por Fernando Mexía - Economía, María Benito, featured - 08/05/2009
María Benito, periodista
¿Echaremos de menos la crisis?
Estamos en crisis, no hay duda. Y los datos son terribles. Eso lo sabe cualquiera, no hace falta que lea los periódicos, donde durante meses se vienen sucediendo las noticias negativas hasta convertirse en una fuente de desánimo. Pero hay quien se esfuerza por verle el lado positivo, aunque los argumentos no siempre convenzan. Para algunos, la crisis es una oportunidad, tanto individual –tal vez, si uno tiene dinero ahora pueda comprarse una casa- como colectiva –podemos llevar a cabo un cambio en nuestro modelo de crecimiento.
Hace unas semanas, David Marsh publicaba en la web financiera Market Watch un artículo que fue bastante comentado y que comenzaba recordando las palabras de Richard Nixon cuando en 1962 les dijo a un grupo de periodistas que le echarían de menos cuando dejase la presidencia: “You won´t have Nixon to kick around any more” (Ya no podréis seguir maltratando/responsabilizando a Nixon).
La idea del artículo de Marsh es que, en el fondo, la crisis ha servido de amortiguador de culpas: si algo va mal, es por la crisis y nos fijamos menos en las meteduras de pata de Bush. Y, además, la crisis puede servir para que la sociedad cambie y mejore en algunos aspectos: abandonando la avaricia y pensando más “en verde”. Esta idea la comparte otro artículo, de Kurt Andersen, que apareció a finales de marzo en la revista Time y que se titulaba “The end of excess: is the crisis good for America?” (El fin de los excesos: ¿es la crisis buena para América?) , en el que analiza cómo la crisis puede ser un punto de inflexión histórico que ponga fin al periodo de expansión vivido en los últimos años. Porque Andersen considera que el espíritu de la década de 1980 no terminó y se prolongó durante los años noventa y hasta 2008, cree que los estadounidenses veían venir lo que ha sucedido, pero que miraron para otro lado y que tal vez la crisis sirva para que los americanos abandonen el espíritu de la cigarra y retomen el carácter de la hormiga. Espera que la avaricia se reduzca y se invierta más en lo social.
Por su parte, Marsh cree que la crisis ha servido para que los cajeros de los bancos nos atiendan mejor, pero considera que cuando superemos la crisis, desaparecerán las sonrisas. Entre los efectos beneficiosos de la crisis, Marsh destaca la caída de precios, es el momento de comprar determinadas cosas. Y es cierto, ahora la vivienda es más asequible y hay descuentos en supermercados y tiendas de ropa, así como en tiendas de electrodomésticos. Claro, que para comprar una casa hace falta que el individuo tenga algunos ahorros, un trabajo seguro y pase el examen del banco para obtener una hipoteca. Muchos de los afectados por la crisis no pueden pensar en adquirir una vivienda o son incapaces de afrontar la hipoteca que ya tenían… Además, aunque defiendo que los precios estaban artificialmente hinchados y debían ajustarse, una caída generalizada de precios continuada no nos ayudaría, a medio o largo plazo a ninguno.
Uno de los puntos más criticados del artículo de Marsh es en el que expone los beneficios para la salud que la crisis está teniendo: la gente camina más para ahorrar en transporte y come menos, así que la crisis contribuye a combatir la obesidad. Lo que me preocupa del argumento es que no se fije en que la gente ha gastado menos en comer, cierto, pero se han incrementado las ventas de comida rápida y de gran aporte calórico…Y ahorrar en combustible es bueno para casi todos, menos para petroleras y para los países cuyas economías dependen del oro negro, lo que me lleva a pensar que a medio plazo quizá también nos afectaría a todos negativamente, porque si algo ha quedado claro con la crisis es que la teoría del efecto mariposa está más vigente que nunca y que lo que le pasa a una empresa en Hong Kong puede influir en que el Sr. López tenga que cerrar su negocio en Zamora…
Marsh cree que el abandono de la avaricia que muchos esperan como consecuencia de la crisis será pasajero. Pero tal vez tenga razón Andersen en su artículo (“se ha pulsado el botón de ‘reset’”) y sea un buen momento para repensar el modelo de crecimiento y efectuar un cambio. Andersen no recomienda abstinencia, sino moderación. Y cree que algunos hábitos saludables pueden perdurar.
El problema de la crisis es que para muchas familias ha sido un golpe muy duro y les costará bastante recuperarse, sobre todo a las que tenían menos recursos o para las que tienen a todos sus miembros en el paro (en España hay 1.068.400 hogares en esta situación). El otro día iba en el cercanías y dos señoras que estaban sentadas enfrente de mí iban comentando las desgracias de una tercera. La conversación derivó hasta centrarse en la crisis (porque, como ya he dicho, ahora todo es sobre la crisis y se habla de ella no sólo en los medios, sino también en el bar o en el mercado). Y una de ellas sentenció: “Si crisis ha habido siempre… la crisis de los pobres”.
Crisis sin remedio oriental
Por Fernando Mexía - Columnistas, Economía, featured, Óscar García Muñoz - 13/04/2009
Óscar García Muñoz, síguelo en otros blogs aquí.
La salvación no vendrá de Asia
Tal vez no llegue la salvación de Asia, pero sí que pueden llegar pautas anticipadas de lo que nos resta por ver. El economista español Pablo Bustelo, especialista en Asia, ha publicado recientemente dos artículos sobre los paralelismos de la crisis japonesa con la crisis actual y el papel que puede tener China en la recuperación económica del mundo. Este último es especialmente interesante, ya que desmonta dos mitos que se han generado sobre China: que la economía china se va a derrumbar este año y que será el motor de la recuperación global gracias a su pronta recuperación.
Desde luego, no cabe duda de que la hora de Asia es sólo cuestión de tiempo, pero todavía no ha llegado plenamente. De momento, un profesor universitario chino afirma que su país será el gran ganador de esta crisis. El hecho de que más de la mitad de la población mundial se concentre en Lejano Oriente es motivo más que suficiente para pensar que cabe la población es un factor importante en las economías. El problema, como dice Bustelo, es que el peso de China en el PIB mundial es todavía pequeño si lo confrontamos con la UE, Estados Unidos y Japón y su mercado de consumo todavía es estrecho. Si el capitalismo tiene uno de sus fundamentos en el consumo, no será China quien lo sostenga.
Hay una cosa que me preocupa en el artículo de Bustelo: no habla de hasta dónde podría llegar china con las inmensas reservas de dólares y con el manejo de la deuda de Estados Unidos. Tal vez no haya querido crear más miedo. En cuanto al artículo sobre Japón, el énfasis se vuelve sobre el sistema bancario. Las medidas de la reunión del G-20 plantean reformas en los sistemas financieros, pero como todas las declaraciones políticas, quedan demasiado difusas. En cualquier caso, se empieza a apostar cada vez más por un periodo largo de estancamiento, consecuencia de los excesos (aquella “exuberancia irracional” de la que hablaba el ex presidente de la Reserva Federal, Alan Greenspan, antes venerado y hoy defenestrado) de un periodo dorado de la economía. ¿Será el decenio 1995-2005 el equivalente histórico a los años veinte? Lo que sí parece claro es que Asia no será el motor de la recuperación, aunque a la larga será el gran beneficiado.
Imagen: stock.xchng
A tomatazos contra la banca
Por Fernando Mexía - Columnistas, Economía, María Benito - 30/03/2009
María Benito, periodista
A tomatazos contra AIG
No sé si recuerdan la guerra de bolas de nieve contra los bancos…pues bien, ahora un grupo llamado MoveOn Democracy in Action ha puesto en marcha una iniciativa similar, pero virtual. Consiste en una web a través de la que cualquiera puede emprenderla contra AIG y expresar su rabia porque los ejecutivos de la aseguradora estadounidense, que tuvo que ser rescatada por el Gobierno para evitar su quiebra, hayan cobrado primas millonarias. “Hay que tener tiempo”, dice una compañera del trabajo, para dedicarse a hacer estas cosas. O estar muy indignado…pienso yo. El caso es que según se van tirando tomates contra una foto de un edificio de AIG, la web va dando detalles. Así, cuando se han lanzado 40 tomates nos informan que ese es el número de billones que recibió AIG en noviembre…
MoveOn busca cubrir la imagen de la entrada de la sede de AIG con 6,4 millones de tomates virtuales, una cifra que coincide con la cantidad en dólares de la prima más alta pagada por la aseguradora a uno de sus ejecutivos. El asunto se ha convertido en escándalo y lleva varios días en primera plana en los medios de comunicación de todo el mundo, es lo que tiene la sociedad de información…otro día tal vez reflexione sobre este aspecto. En cualquier caso, me parece que la iniciativa no tiene más peso que el anecdótico y que es verdad, hay que tener tiempo para dedicarse a eso, pero no está mal denunciar determinadas situaciones. El Gobierno está usando el dinero de los contribuyentes para salvar determinadas entidades y compañías, hasta ahí bien, pero esos fondos no deberían terminar convertidos en primas a unos ejecutivos que, evidentemente, no lo han hecho todo lo bien que podrían haberlo hecho.
Para contextualizar: hasta 73 ejecutivos de American International Group (AIG), once de los cuales ya no trabajan para la compañía, recibieron más de un millón de dólares cada uno después de que la empresa tuviera que ser rescatada en septiembre de 2008 con un desembolsó nacional de 170.000 millones de dólares, con lo que el Gobierno de Estados Unidos se ha hecho casi un 80% del capital de la empresa.
Uno de los ejecutivos recibió un “bonus” de 6,4 millones de dólares, los siete mayores perceptores se hicieron con primas de más de cuatro millones y entre los diez máximos beneficiarios se repartieron 42 millones de dólares. Además, 22 ejecutivos percibieron más de dos millones de dólares por cabeza.
El miércoles 18 de marzo, conocimos la noticia de que el presidente de AIG, Edward Liddy, consideró de “mal gusto” los 165 millones de dólares que la firma repartió en bonificaciones entre sus ejecutivos, aunque defendió su reparto porque la empresa estaba “atada” legalmente: las primas habían sido firmadas en los contratos de más de un año de antigüedad.
Hace unos días los medios dieron otra noticia: nueve de los diez directivos de la aseguradora American International Group que recibieron las mayores primas de la empresa ya han devuelto el dinero obtenido en vista de la polémica levantada, según informó el fiscal general de Nueva York, Andrew Cuomo. Ya sólo faltan 63…
Limpiar en casa, un factor de riqueza
Por Fernando Mexía - Columnistas, Economía, sociedad, Óscar García Muñoz - 24/03/2009
Óscar García Muñoz, síguelo en otros blogs aquí.
Limpiar el polvo también aporta riqueza nacional
No hay que dar muchas vueltas a una publicación económica para encontrarse con la madre de todos los datos: el Producto Interior Bruto (PIB). La tradicional forma de calcular la riqueza de los países, elaborada por el economista Simon Kuznets en los años treinta del siglo pasado, toma como referencia las actividades que se pueden medir como corrientes monetarias: consumo e inversión (públicos y privados) e intercambios comerciales con el exterior.
En su momento, Kuznets ya advirtió que no se medían otros componentes, como el trabajo de mantenimiento
del hogar o el cuidado de familiares. Sin embargo, aportan riqueza, de una forma que no se puede medir, puesto que son costes que no se generan. Por ejemplo, un amigo me contaba el caso de una conocida, que ganaba un salario de 800 euros al mes en España, justo lo mismo que le costaba la guardería de su hijo. Decidió que dejaba de trabajar, porque se ahorraba el coste de la guardería y disfrutaba de la infancia de su hijo.
Sin embargo, el PIB no sólo no mide estas actividades no monetarias, sino que tampoco es un dato que permita conocer si un país tiene una distribución de la riqueza equitativa o, por el contrario, hay profundas brechas sociales. Son numerosos los estudios que indican que la concentración de la riqueza en una minoría se ha acelerado en el mundo (¿se han preguntado cuántas empresas del Dow Jones podría haber comprado Madoff con los 35.000 millones de dólares que asegura haber desfalcado?). Tal vez en los países emergentes esta realidad sea más visible, si bien está apareciendo, poco a poco, una clase media, mientras que en Europa este fenómeno, que también existe, está más difuminado por los sistemas de protección social.
Pues bien, en un reciente y extenso artículo, el diario económico Financial Times se hacía eco de los trabajos de una comisión encabezada por los premios Nobel de Economía Amartya Sen y Joseph Stiglitz para desarrollar indicadores económicos que no ignoren ese valor de actividades que socialmente están presentes, pero no generan una corriente monetaria. El artículo plantea que el PIB tiene la ventaja de ser una magnitud cuantitativa, pero la desventaja de no ser cualitativa. El problema viene entonces: ¿cómo medir lo cualitativo, por ejemplo, la riqueza que supone tener ciudadanos sanos o de producir menos residuos? Sobre estos asuntos trabaja la sesuda comisión, aunque lo más probable es que lleguen a la conclusión de que harán falta varios parámetros para que nos hagamos una idea exacta de si mayor riqueza de PIB significa también mayor calidad de vida para todos.
Así que, no se olviden, cuando un político en unas elecciones en medio de una crisis garantice el crecimiento económico (la mejora del PIB), pregúntenle quién limpia el polvo en casa. Igual contribuye así más al desarrollo económico que gastando dinero en campañas mediáticas.
La caída del “cuarto poder”
Por Fernando Mexía - Economía, Periodismo, headline - 23/03/2009
La crisis económica tiene su rostro más visible en el desempleo. Todos los sectores se ven afectados por el recorte de plantillas, desde las finanzas al mundo del automóvil, desde la construcción al turismo; una lista de víctimas entre las que no falta, por supuesto, el periodismo. Las cifras son espantosas. En España, por ejemplo, un 16 por ciento de estos profesionales buscan trabajo y más de 2.000 reporteros han sido despedidos desde que se desató el cáncer crediticio. En EE.UU. 30.000 “plumillas” se quedaron en la calle durante 2008 y las cosas no pintan bien para este año en vista de que los recortes de personal siguen a la orden del día. El grupo Tribune (poseedor de cabeceras como LA Times, Chicago Tribune y muchos otros), CNN, Conde Nast (revistas como Vanity Fair, Vogue) o Time, por citar unos cuantos, se han desprendido de parte de sus equipos para superar el mal trago económico. La cosa está mal en todas partes, la prensa no iba a ser menos ¿no? Sin embargo bajo este “fusilamiento” de periodistas subyacen unos efectos secundarios de alcance que van más allá de la reducción de las páginas de un periódico: la crisis está minando la capacidad de los medios de comunicación para cumplir su papel de vigilante de los políticos, está torpedeando la línea de flotación del “cuarto poder”.
En EE.UU., país de referencia en el periodismo de investigación, las bajas de reporteros de renombre (de altos salarios) ha hecho que varios articulistas comiencen a preocuparse por la salud de la cobertura informativa que se hace de la gestión de las autoridades.
James Rainey del LA Times señalaba en esa dirección en su columna del día 20 de marzo.
“Los periódicos continúan, hasta cierto punto, con su papel histórico de conducir y dar forma al debate político
pero han rebajado drásticamente sus plantillas, a menundo perdiendo a sus reporteros más experimentados (y con el salario más alto), debido a la espantosa recesión y la fuga de publicidad a internet”, comentó Rainey, a quien varios asesores políticos aseguraron que el efecto de la crisis se está dejando notar ya en la calidad de la información que logran los periodistas de las autoridades.
La primera consecuencia visible es que los partidos están utilizando la irrupción en escena de jornaleros de la información poco experimentados para “venderles” como noticias contenidos propagandísticos que antes tendrían que haber pagado para verlos publicados en papel.
Un panorama que poco se parece a las condiciones en las que trabajaron Woodward y Bernstein para destapar el escándalo Watergate en The Washington Post en 1972. Es cuestionable si a día de hoy algún medio está en disposición de dedicar tantos recursos a investigar un caso similar y esto es algo preocupante, además de triste.”Imagina que conduces por la 5 (una autopista interestatal estadounidense). Solía haber un par de patrulleros de la policía para mantener a la gente bajo control. Ahora se han ido y todo el mundo lo sabe. Esto puede desenvocar rápidamente en una situación parecida a ‘Mad Max’ (clásico del cine sobre una sociedad apocalíptica donde regía la ley del más fuerte)” dijo Chris Lehane, veterano consultor del partido Demócrata, quien no dudó en calificar a los periodistas como los agentes de la ley de la política que velan porque los gobernantes no se emborrachen de poder.
Es indudable que las altas fiebres que sufre el periodismo por culpa de la crisis pueden tener otra lectura y ser el principio de un cambio -para muchos inevitable- del papel a la web. En la vanguardia de esta transición está el Seattle Post-Intelligencer, uno de los grandes periódicos estatales de EE.UU. que el 17 de marzo echó el cierre a su edición física y concentró sus esfuerzos en informar a los usuarios de internet.
La red es sin duda un universo de posibiliades comunicativas, habitualmente un maremagnum de noticias, que sufre de falta de credibilidad en muchos casos. Internet es también un refugio para firmas de prestigio, que pueden seguir escribiendo sobre lo que ocurre alrededor incluso después de ser despedidos, aunque sin el amparo de un grupo mediático que pueda proteger su trabajo cuando tengan entre manos un tema candente. La web es aún un cajón desastre donde cada uno hace la guerra por su cuenta, donde el reportero se expone en primera persona ante los elementos.
No es lo mismo que The Washington Post publique un caso de corrupción o que lo haga un bloguero en su portal de internet, sin duda, no lo es. ¿Se podría destapar un nuevo ‘Watergate’ y sostener la investigación desde un blog? En el futuro quizá, hoy lo dudo.
Este período oscuro económico ha dejado en evidencia la debilidad de los medios para cumplir con rigor con su papel social, insuficientes recursos en la prensa tradicional y demasiada responsabilidad como para cargarla sobre los hombros de los florecientes blogs.
Unas conclusiones que van en la misma sintonía que el último informe del Pew Project for Excellence in Journalism sobre el estado del periodismo en EE.UU. durante 2008. Interesante estudio en el que se evidencian los problemas de financiación de los medios, la caída de las investigaciones sobre los políticos y el giro hacia internet, tanto por parte de los grandes grupos mediáticos como, sobre todo, por los periodistas a título personal.
Los enamorados de ese periodismo de “Watergate” podrán disfrutar en unas semanas de “State of Play”, filme en el que Russell Crowe recupera la figura del reportero callejero, de “perro viejo” que hace preguntas incómodas y es incapaz de modernizar sus métodos. Crowe investiga un suceso relacionado con un senador que le llevará a desvelar una historia que no imaginaba. La recomiendo.
Oro agrícola
Por Fernando Mexía - Columnistas, Economía, Óscar García Muñoz - 08/03/2009
Óscar García Muñoz, síguelo en otros blogs aquí.
Alimentos a precio de oro
Los precios de los alimentos básicos, como los cereales, alcanzaron niveles desconocidos durante 2008, con picos que superaron, por ejemplo, los 2.200 dólares por bushel (1 bushel = 4,6 dm³) en abril de 2008, frente a los 1.200 dólares actuales que se pagan en el mercado de materias primas de Chicago, o los 800 dólares en el caso del maíz en julio, en comparación con los actuales 350 dólares. Los precios se moderaron, pero todavía se mantienen en niveles altos. La tendencia no mejorará, según un informe que publicó el año pasado la FAO, la organización de la ONU para la agricultura, y la OCDE, uno de los clubs de países ricos del mundo.
Ha habido una razón económica básica: el desajuste entre oferta y demanda, causado por una serie de cosechas malas en algunas de las granjas del mundo (como la zona del Mar Negro y Australia) unida al incremento de la demanda por parte de India y China, sobre todo de cereales para la alimentación animal. Sin embargo, hay otras causas que también han echado leña al fuego. El apoyo del anterior Gobierno de Estados Unidos al cultivo de maíz para biocombustibles disparó los precios de este cereal y desvió la producción de muchas tierras a este producto para fines energéticos, cuando es parte de la dieta básica en Sudamérica y uno de los productos fundamentales para piensos animales. Por otro lado, la especulación tuvo su papel, si bien no ha sido tan intenso como cabe pensar, según señalan desde el think-tank especializado en políticas agrarias IFPRI, aunque coincidió con un aumento del volumen de negociación de las materias primas, que recibieron los fondos que huían de las bolsas.
No obstante, hay un grave problema que se debe considerar: la restauración de las reservas estratégicas. Por ejemplo, la Unión Europea las canceló a principios de siglo dentro del proceso de eliminación de los mecanismos de intervención de la Política Agraria Común. Actualmente, los alimentos acumulados permiten cubrir las necesidades de unas pocas semanas y prima la política de “stock cero”. Cualquier suceso catastrófico generaría una espiral alcista de precios o la dificultad de abastecimiento. La dialéctica de los últimos años abogaba por el fin de la intervención en los mercados, para que fueran las propias fuerzas del mismo quienes determinaran los precios. Esta lógica neoliberal se está cuestionando con la actual crisis y ya ha habido voces que defendían volver a imponer barreras o restricciones comerciales, como ya ocurrió el año pasado en el sureste asiático y Argentina. No es la restricción a los intercambios comerciales, sino los controles de los mercados agrícolas, lo que se necesita para volver a estabilizar los precios de algo fundamental para la Humanidad: los alimentos.
La identidad de lo coches
Por Fernando Mexía - Colaboradores, Dagmarmedia, Economía - 05/03/2009
Blog de Raúl Fernández, visítalo aquí.
¿Qué tipo de coche es este?
Veinte años atrás era relativamente fácil elegir un coche, teníamos utilitarios, berlinas, deportivos, algún todoterreno y furgonetas. Cada uno sabía cuales eran sus necesidades o límites y elegía según esos parámetros. Hoy en día la cosa se ha complicado mucho más con los llamados nichos de mercado, ya que a veces parece que cada coche nuevo que se comercializa obtiene una clasificación diferente al resto. Intentaremos poner un poco de orden a este caos creado por el marketing.
Cada día se oye más hablar de SUV, compacto, MPV, sedán-coupé entre otras denominaciones, pero ¿qué significa cada una y en qué se diferencian?
Partiendo de las clasificaciones más frecuentes: utilitario, berlina, todoterreno, furgoneta y deportivo, intentaré explicar qué lugar ocupan los vehículos que parecen escaparse de estas definiciones.
Uno de los que más éxito ha tenido en este periodo de bonanza económica ha sido el SUV o Sports Utility Vehicle. No es más que la mezcla de un coche familiar con un 4×4, aunque en muchos casos no esté disponible esta tracción a las cuatro ruedas. El resultado es un coche alto, largo, excesivamente grande y lujoso, pero poco eficiente y demasiado caro. De ahí que muchas marcas, la primera de ellas Nissan, lanzaran los SUV compactos. La misma idea, pero con un tamaño reducido y un precio más popular.
Al igual que con este tipo, un coche compacto no es más que una berlina de un tamaño inferior, en la mayoría de casos añadiendo un portón trasero completo para dar mayor sensación de deportividad y desenfado. Casi todas las marcas tienen su propia versión a la venta, siendo los más famosos el VW Golf o el Renault Mégane. Todos acostumbran a tener dos tipos de carrocería, 3 ó 5 puertas, pero algunos acaban añadiendo la versión de 4 puertas y la familiar, lo que los convierte en casi una submarca dentro del
catálogo del fabricante. Los dos casos mencionados, y algún otro, han servido de base para un MPV o Multi Purpose Vehicle. Un coche polivalente con forma de monovolúmen pero de tamaño inferior, más pensado para la ciudad que para largos viajes.
Pero el que se lleva la palma estos días y parece ser la tendencia a seguir es el sedán-coupé o la berlina deportiva, una mezcla de elegancia, lujo y deportividad sólo al alcance de unos pocos. Porsche, Lamborghini y Aston Martin ya han mostrado sus cartas, pero otros fabricantes no parecen querer quedarse atrás. Son coches deportivos a los que se les han añadido dos plazas traseras y sus respectivas puertas y se han convertido en berlinas. De hecho, el último intento por crear el coche definitivo nos llega desde Munich. BMW ha presentado recientemente el 5 GT, PAS o Progressive Activity Sedan. Un coche que combina un poco de todo lo dicho anteriormente. Es un coche familiar algo más alto de lo habitual, con un portón trasero de tamaño considerable y una configuración de 2+2 ocupantes sumado a un marcado carácter deportivo. También permite tener más o menos maletero dependiendo de la posición horizontal en la que coloquemos los asientos traseros.
Todos los fabricantes quieren diferenciarse del resto con un coche novedoso y espectacular, que no renuncie a nada y lo tenga todo, pero eso sólo resulta en un precio más elevado por un producto para el cual hay que crear una necesidad.
Alemania, una crisis de posguerra
Por Fernando Mexía - Columnistas, Economía, Óscar García Muñoz - 16/02/2009
Óscar García Muñoz, síguelo en otros blogs aquí.
Alemania, ante su peor crisis tras la II Guerra Mundial
Dicen que las bolsas anticipan los movimientos de la economía real. Desde luego, en Alemania, la anticipación fue clara: el DAX-30 alcanzó a mediados de julio de 2007 su máximo histórico, superando los 8.100 puntos. A partir de entonces, comenzó su descenso hasta los 4.600 puntos actuales. La tormenta financiera de las hipotecas subprime estalló ese verano y empezaron a salir noticias sobre los bancos alemanes: tenían inversiones comprometidas en Estados Unidos.
Todo comenzó con Commerzbank, al que se le ha fusionado con el Dresdner Bank, con fuertes pérdidas en Estados Unidos que podían arrastrar a su entonces propietaria, la aseguradora Allianz; luego el Hypo Real Estate, el principal banco hipotecario, que tuvo que ser rescatado; ahora, el Deutsche Bank, el mayor banco alemán, ha necesitado un apoyo indirecto del Estado a través de la empresa de servicios postales, que ha entrado en su accionariado mediante una ampliación de capital. Mientras tanto, el Gobierno alemán ha creado un fondo de rescate y se plantea una solución a la sueca: crear bancos con activos que no valen nada para sanear las entidades matrices. Es una artimaña contable que sacaría de sus cuentas la depreciación de estos activos.
Al final, el reflejo en la economía real ha sido inevitable. El Gobierno alemán ha puesto en marcha el mayor programa de reactivación económica de su historia para compensar los efectos, pero éstos son serios: el PIB caerá en 2009 un 2,5%, una caída que no se había producido ni en la crisis de los años setenta. La industria, en general, y la automovilística, en particular, están por los suelos, en un país cuya principal fortaleza es el sector secundario.
Las exportaciones caerán un 8% este año, otro dato grave si tenemos en cuenta que una quinta parte del PIB alemán proviene de las ventas al exterior. Un informe del Deutsche Bank pone negro sobre blanco las perspectivas para 2009 del motor europeo: es la peor crisis desde la II Guerra Mundial, aunque cree que la luz al final del túnel se verá en el segundo semestre. Un aspecto interesante es que descarta la deflación a medias, ya que podría producirse este verano como consecuencia de la caída de los precios del petróleo, para acabar el año con una inflación del 0,5%. No es de extrañar que el índice de confianza empresarial del Ifo esté en sus mínimos de los últimos 15 años.
¿Podría ser peor? Sí, el ministro de Economía acaba de dimitir y Alemania se enfrenta a elecciones generales en septiembre, con la parálisis que genera en la economía por la incertidumbre ante el nuevo Ejecutivo que pueda salir.








