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Apuercalipsis
Por Fernando Mexía - headline, sociedad - 04/05/2009
Fernando Mexía, El plumilla.
Los latinos tenemos tanta herencia religiosa como sentido del humor. Afortunadamente, el llamado “temor de Dios” se compensa con una forma burlesca de entender la realidad que nos permite bromear sobre casi cualquier cosa. Es más, somos especialistas en sacarle punta cómica a los dramas y la gripe porcina (A o H1N1 o como se venga a llamar más adelante) que amenaza con exterminarnos como a chinches es un gran material para la mofa.
“La crisis primero, ahora la gripe… parece el apocalipsis”, decía un ama de casa mexicana en una encuesta callejera para la televisión esta semana. El finmundismo se contagió como un virus entre la población que, puestos a morir, bautizó el fenómeno como el apuercalipsis. Al fin y al cabo es menos fatalista imaginarse a los cuatro jinetes bíblicos a lomos de puercos que sobre unos caballos que echen espumaracos por la boca. Al menos así nos garantizamos la güasa en el Juicio Final.
En sintonía con las sonrisas que se esconden detrás de las inquietantes mascarillas cubre bocas, que muchos han tuneado para quitarle hierro al asunto, comenzaron a proliferar por internet comentarios jocosos y decenas de fotos, dibujos y algún que otro vídeo para recontar la historia de esta gripe cerda.

La web ofrece posibles orígenes del virus más allá de análisis de laboratorio. Una imagen vale más que mil palabras dicen. En esta pugna están el ya archiconocido niño que lame el morro del cerdo y también el torpe Homer Simpson, cuyo historial de desastres encaja con el perfil de responsable de desatar una pandemia, aunque sea en la ficción.
No faltan tampoco teorías conspirativas para explicar este descenso a los infiernos de moco, tos seca y fiebre alta.
La paranoia del colectivo señaló con el dedo al gobierno de EEUU que, como siempre, es el blanco perfecto para especulaciones maquiavélicas. En esta línea tenemos quien dice que la gripe es un ataque biológico encubierto producido por la primera potencia mundial en el que estarían involucrado el ejéricito, las empresas farmacéuticas y hasta el Partido Republicano en su intento por hacer fracasar a Obama.
Los hay que creen que los cárteles de la droga mexicanos lanzaron el virus, otros estiman que fue Al Qaeda, y he leído acusaciones contra los productores de vacuno y carne de pollo que supuestamente habrían tratado de arruinar a sus rivales del sector porcino.
Otros dicen que la gripe solo fue creada para matar a mexicanos o que lleva algún tipo de componente anti hispano (hasta ahora los muertos son todos de origen latino).
Más allá de la argumentación basada en un ataque está el modelo cortina de humo. Según este punto de vista, la gripe A o H1N1 sería un complot para distraer a la opinión pública de asuntos más relevantes como la crisis económica y el cambio climático.
Lo cierto es que aún se investiga cómo se inicio este brote y la composición exacta del virus para generar una una respuesta médica apropiada. También parece cierto que esta gripe no es cosa de cerdos, es más, los contagios se están produciendo al revés: un candiense contagió a su piara.
El apuercalipsis tuvo especial acogida entre los dibujantes, como JR. Mora y otros que plasmaron con audacia la mal llamada amenaza porcina.
No faltaron los creadores de juegos en internet como el Swinefighter que consiste en fulminar a virus con cara de cerdo con una aguja hipodérmica mientras revolotean sobre el planeta alocadamente. En una semana este “matapuercos” recibió más de 600.000 visitas. Otra aportacion reseñable en este contexto son los vídeos musicales caseros que se multiplican en YouTube. Como por ejemplo la Cumbia de la influenza o el rap de la influenza.
El efecto puerco llegó en México hasta el punto de que según algunas informaciones las precauciones sanitarias se infiltraron en las exitosas telenovelas y ahora los Carlos Alberto Hernández y Adelaida Esperanza Ramírez de turno tienen que reemplazar los besos en los labios por otros gestos de amor para evitar que los actores se puedan contagiar los unos a los otros.
La enfermedad ha resultado muy prolífica en materia de chiste, bromas y chascarrillo, la mayor expresión artística del ingenio del ciudadano medio.
“¿Ya oíste que México se ha convertido en una potencia mundial?”, reza un chiste. “Cuando estornuda, todo el planeta se enferma”.
“Por una gripe normal, hacemos atchís, pero por una gripe porcina, hacemos ¡atchoiiiink”.
“Doctor, mi marido come como un cerdo, ¿piensa que se contagió la gripe porcina?”.
“¿Qué siembran los campesinos? ¡El terror!”.
“Se dice que todo el mundo está tranquilo en Estados Unidos porque la gripe porcina no puede venir de México. Es seguro, la frontera no deja pasar nada, absolutamente nada”.
“Creo que tengo la gripe porcina. Tengo una urgencia repentina de comer beicon y morro de cerdo”.
Que no falte una buena dosis de humor, para cosas más serias siempre nos quedarán los organismos oficiales.
El Pulitzer y Miss América
Por Fernando Mexía - Periodismo, headline, sociedad - 21/04/2009
Fernando Mexía, El plumilla.
Pensaba escribir de cine, lo prometo, pero resulta que se cruzó en mi camino la concesión de los premios Pulitzer. Prestigiosos, respeteados, anhelados…, una interminable ristra de adjetivos grandilocuentes para calificar este galardón que en el fondo nos importa un pimiento, igual que Miss América.
No pretendo quitar categoría a las conocidas “estatuillas” del periodismo, no va por ahí, pero sí relevancia. El Pulitzer es un premio estadounidense para medios estadounidenses vamos, un tema local. Cuando veo en internet cómo ha corrido como la pólvora la noticia de que el New York Times ha conquistado cinco galardones no dejo de preguntarme ¿y qué?
El Pulitzer ni siquiera es el Óscar del periodismo, al menos en Hollywood existe eso de la mejor película extranjera para darle un toque más inte
rnacional, por no hablar de los equipos que hacen las superproducciones, llenos de foráneos.
Si uno se pone a repasar la lista de ganadores de Pulitzer de este año, la cosa da que pensar. Vaya por delante mi enhorabuena a los afortunados -que te den un premio siempre es difícil- pero bajemos los humos a esta gloria de plumillas. El Pulitzer se lo ha llevado por ejemplo el Detroit Free Press, el East Valley Tribune de Arizona, el St. Petersburg Times, el The Post-Star o el The San Diego Union-Tribune, entre otros. Creo que ninguno hemos leído los artículos merecedores del premio (una pena, por otra parte) y muy posiblemente tampoco hemos seguido con alguna regularidad esos diarios. El porqué es simple, porque no nos interesa. Dudo además de que un Pulitzer suponga más lectores internacionales. Incluso para estos medios el premio tendrá una consecuencia positiva pero local.
Lo del NY Times y el Washington Post suena más, pero es que estos diarios compiten entre ellos. Que los principales diarios de EEUU se lleven el Pulitzer ¿es noticia? La gracia estaría en que no fuese así, que ganase un diario moscovita, filipino o portugués, por ejemplo.
Bien es cierto que los medios de este país son considerados internacionalmente como ejemplos a seguir, pero ese prestigio no es cosa del Pulitzer, sino de una forma incisiva de trabajar la información a la que se suma el afán de superación propio de los estadounidenses y los medios con los que se cuenta.
El Pulitzer es en cierto modo como Miss América (o Miss USA, que lo mismo me da), es un concurso en el que solo pueden participar estadounidenses, en uno artículos publicados por prensa en EEUU y en el otro chicas con pasaporte de las barras y estrellas. El caso es que luego estas mises compiten con las “guapas” de otro país por títulos internacionales. Eso no pasa con el Pulitzer. Por cierto, ¿alguien sabe cómo se llama la nueva Miss América?, el concurso fue en enero… ¿será que nos da igual?
En el fondo el Pulitzer es una muestra más de la excesiva exposición internacional a los asuntos que son prioritarios en la agenda noticiosa estadounidense y que en muchos casos no tienen sentido más allá de las fronteras de la primera potencia del mundo. La gran capacidad de los medios de este país para estar presentes en casi cualquier acontecimiento que sucede en su territorio y su magistral habilidad para dramatizar los hechos y convertir el rescate de un gato de un árbol en un momento memorable es tan solo equiparable a su posición hegemónica en la distribución de información. Es así como ese indefenso felino doméstico encaramado a un magnolio en Beverly Hills llega a convertirse en la “imagen del día” de cualquier informativo extranjero.
Esa es la maquinaria del “poder blando” definido por Joseph Nye, de esa influencia cultural en la que estamos acostumbrados a vivir y la mayor parte de las veces aceptamos como algo propio sin serlo, recibimos como algo importante sin merecerlo. En esta puesta en escena, Hollywood ha sido el gran embajador estadounidense, sin duda.
Ah, la nueva Miss América es la actual Miss Indiana, Katie Stam, por si alguien estaba interesado.
Obama podría “desenchufar” internet
Por Fernando Mexía - headline, sociedad, tecnología - 04/04/2009
Fernando Mexía, El plumilla.
Internet, vaya con internet. Estamos metidos en el ciberespacio hasta la coronilla, un universo con el que nos vamos atragantando, incluso aunque procuremos estar actualizados. La fascinante herramienta web viene sin libro de instrucciones y su regulación casi brilla por su ausencia. La red es el “far west” del siglo XXI donde una legión de usuarios vamos lanzados hacia la “conquista” de este singular Oeste mayoritariamente americano (estadounidense, quiero decir). Un mundo con muchas oportunidades y pocos “sheriffs” que pone nervioso a Washington, corrijo, muy nervioso.
El pasado miércoles 1 de abril dos senadores, el demócrata John Rockefeller y la republicana Olympia Snowe, presentaron The Cybersecurity Act of 2009, una propuesta de ley que incide en la gran amenaza que supone internet para la seguridad nacional de EE.UU. Entre las medidas que se sugieren destaca la postestad presidencial para apagar o limitar el tráfico en la web en caso de emergencia o el acceso a información privada confidencial a criterio del secretario de estado de Comercio.
Esta iniciativa sería como poner en el despacho oval un botón rojo para conectar o desconectar la web según los
intereses estadounidenses sin ni tan siquiera pasar por el Congreso de EE.UU., o exponer nuestras miserias y secretos protegidos con las claves más indescifrables a la curiosidad de un político en función de las estrategias de turno para luchar contra el ciberterrorismo. Todo sin necesidad de pedir permiso a nadie.
El presidente, en el plazo de un año después de la aprobación de esta ley, podrá desarrollar un a estrategia de ciberseguridad comprensible que podrá incluir una visión a largo plazo del futuro de la ciberseguridad nacional y un plan que englobe todos los aspectos de seguridad nacional, incluyendo la participación del sector privado, operadores y gestores fundamentales; puede declarar una emergencia de ciberseguridad y ordenar la limitación o apagado del tráfico de internet desde o hasta cualquier infraestructura de información del gobierno Federal o red o sistema estadounidense; puede designar una agencia para que se responsabilice de coordinar la respuesta y la restauración de cualquier infraestructura fundamental afectada por una declaración de emergencia de ciberseguridad [...]; puede ordenar la desconexión de cualquier infraestructura de información estadounidense o del gobierno Federal en defensa de la seguridad nacional.
Éste es un extracto de la propuesta de ley (sección 18, Autoridad y responsabilidades en ciberseguridad, pág. 43) que también apuesta por la creación de un asesor presidencial en materia de ciberseguridad. Si bien es entendible que cualquier país, especialmente el más poderoso del mundo, quiera tomar medidas contra posibles ciberamenazas es cuestionable si estas medidas, que afectarían a toda la red ya que la mayor parte de los movimientos en internet nacen o pasan por EE.UU., son de recibo por cualquiera que tenga dos dedos de frente.
Si por algo internet se ha convertido en una revolución es porque permite a cualquiera navegar, emitir contenidos e intercambiar información con un coste muy bajo y un grado de libertad muy elevada. Internet es lo que es por las posibilidades que les da a los usuarios para construir la red, generar aplicaciones, etc. Un cierre provisional de la red, o la posibilidad de que eso ocurra, tendría también un efecto desestabilizador en la economía que cada vez vive más en el mundo virtual.
La propuesta de ley, que parece sacada de la era del miedo promocionada por la Administración Bush, fue justificada por Rockefeller y Snowe como una vía ineviatable para enfrentarse con los delincuentes de la web.
“Debemos proteger nuestras inraestructuras fundamentales a cualquier precio -desde nuestra agua a nuestra electricidad, banca, señalización y los registros de sanidad virtuales- la lista continúa”, dijo el demócrata. “Si fracasamos en actuar con rapidez, nosostros, lamentablemente, nos arriesgamos a un ciber-Katrina”, explicó Snowe.
Evidentemente también hay voces que alertan sobre el excesivo control que daría a la Casa Blanca esta ley en caso de aprobarse, que atentaría directamente contra los derechos fundamentales que se presuponen a un país democrático forjado en la defensa de las libertades civiles.
Twitter, 140 caracteres para cambiar el mundo
Por Fernando Mexía - Periodismo, headline, sociedad, tecnología - 30/03/2009
Fernando Mexía, El plumilla.
Twitter es una revolución, lo digo desde el descrédito; al menos el que tenía cuando me enteré de la existencia de esta red social. Sí, mi primera impresión fue de total incredulidad porque ¿a quién le interesa lo que pueda decir un desconocido en internet o sus rutinas diarias? Al fin y al cabo, muchos de los mensajes que se publican en Twitter fluctúan entre los “buenos días, me acabo de levantar”, “estoy esperando al tren”, o “he quedado con unos amigos”. Sin duda, esto es algo insustancial. Pero el primitivo uso de esta red no desvirtúa su potencial, simplemente señala una de sus posibles funciones y evidencia que se trata de un instrumento de comunicación que aún está definiéndose. Twitter supone un cambio en la forma de compartir información, que va más allá de un SMS aunque solo permita mensajes de 140 caracteres, constituye una red mucho más dinámica que Facebook y está mucho más vivo que los medios convencionales. Algunos ya han denominado a Twitter como la herramienta para conocer en tiempo real “la conciencia del planeta”.
Definir Twitter es más sencillo de lo que parece: una red de comunicación gratuita donde todos los participantes son emisores y receptores formada por entidades individuales, normalmente personas físicas aunque también pueden ser empresas, que intercambian mensajes cortos entre sí a través de internet. El hecho de que sea una plataforma global en formación es lo que genera confusión a su alrededor pero su alcance universal la convierte en un “arma de comunicación masiva” como la televisión con la diferencia de que Twitter pone en manos de cualquier ciudadano un poder que hasta ahora solo tenían las grandes corporaciones. Suena grandilocuente, pero todo indica que en el futuro las fuentes de información y los líderes de opinión tradicionales competirán en capacidad de influencia con personas de carne y hueso, nombre y apellidos, que hayan logrado ganarse la confianza de una legión de lectores en Twitter. Ya hay muchos que tienen cientos de miles de seguidores en esta red. En unos años (dicen que en un par), a medida que esta herramienta se desarrolle con fuerza en los cinco continentes (por el momento sus cifras de éxito radican en su crecimiento en EE.UU.), habrá personas que cuenten con millones de “amigos” en Twitter interesados en conocer sus opiniones sean más o menos sustanciales //Estas proyecciones fueron ya superadas. Actualmente hay decenas de usuarios con más de un millón de seguidores (añadido el 11 de agosto de 2009)// Unos niveles de audiencia que envidarán los medios informativos convencionales, incluso a través de sus ediciones digitales, porque se habrán logrado casi sin coste y mediante una sencilla relación de confianza.
No es de extrañar que el sector periodístico de hoy esté vigilando el crecimiento de Twitter y esté tomando posiciones para subirse a este tren donde todavía hay sitios libres para sacar tajada del porvenir de esta herramienta, prometedor aunque aún en el aire.
Esta semana me sorprendió la noticia de que los editores del veterano periódico estadounidense Chicago Tribune incluían en la edición impresa su identidad en Twitter para animar a los lectores del diario a seguirles a través de esta red y a comunicarse directamente con ellos. Un paso significativo de esta cabecera nacida en 1847 que está pasando su peor momento de la historia después de que el conglomerado mediático Tribune Co. al que pertenece se declarase en bancarrota en 2008.
Un conocido canal de televisión británico de alcance internacional, Sky News, creó recientemente la figura del periodista corresponsal para Twitter con el objeto de extraer la información relevante que se distribuye a través de esa red y convertirla en noticia tradicional.
Todos aquellos (es una generalización aproximada) con afán de influir en la población, bien sea políticamente, bien informativamente, bien comercialmente, tienen ya una cuenta en Twitter. Parece claro que existe un consenso con respecto a esta plataforma: hay que estar; otro asunto distinto es cómo.
Barack Obama (su equipo de publicistas) utiliza Twitter para pedir el apoyo en diferentes campañas, lanzar
mensajes de optimismo a la población o invitar a la gente preguntarle algo (esto último me parece un tanto osado), la cadena de cafeterías Starbucks se decanta por dar información sobre sus productos y locales, pero lo que realmente mobilizará a las masas será la comunicación personal, que haya alguien detrás que hable por su propia boca.
Hay actores de Hollywood que utilizan Twitter para conocer qué piensan los seguidores de sus series de televisión después de la emisión del último capítulo, muchos famosos han roto las barreras impuestas por las habituales férreas medidas de seguridad y ahora “chatean” con sus fans en Twitter, baste como ejemplo la lista que recoge Celebrity Tweet que incluye a Yoko Ono, Lance Amstrong, Demi Moore o Britney Spears. Todos “twittean” de vez en cuando, incluso Spears.
Unos luchan por mantener su capacidad de influencia o su popularidad en el nuevo soporte mientras que otros como por ejemplo los creadores de la web Mashable, un referente en internet en cuanto a redes sociales, se afanan en consolidar sus posiciones como transmisores de información sobre el desarrollo digital y, a la postre, marcar la tendencia de lo que está o no de moda en la web.
La clave del éxito: contar algo interesante, ofrecer contenidos, hacer de mensajero de algo que merezca la pena y siempre expresarlo de forma humana. Por extraño que parezca en el “deshumanizado” mundo de internet, el “toque” personal es lo que marcará las diferencias y cultivará la relación de confianza entre el lector y el emisor. Cuando pase la marabunta del boom inicial, solamente aquellos que hayan sido capaces de tener una identidad reconocible podrán consolidarse como líderes en Twitter ¿eso valdrá dinero?, pienso que sí, y mucho…
A diferencia de Facebook, Twitter es 100 por ciento operativo desde cualquier terminal con acceso a internet ya que funciona como un SMS. Su eclosión definitiva a nivel mundial no llegará hasta que se generalice el uso de los “smartphones” (iPhone, Blackberry o similares), frecuentes en EE.UU. y no tanto en otros países. Entonces será el momento de la verdad para Twitter.
La caída del “cuarto poder”
Por Fernando Mexía - Economía, Periodismo, headline - 23/03/2009
La crisis económica tiene su rostro más visible en el desempleo. Todos los sectores se ven afectados por el recorte de plantillas, desde las finanzas al mundo del automóvil, desde la construcción al turismo; una lista de víctimas entre las que no falta, por supuesto, el periodismo. Las cifras son espantosas. En España, por ejemplo, un 16 por ciento de estos profesionales buscan trabajo y más de 2.000 reporteros han sido despedidos desde que se desató el cáncer crediticio. En EE.UU. 30.000 “plumillas” se quedaron en la calle durante 2008 y las cosas no pintan bien para este año en vista de que los recortes de personal siguen a la orden del día. El grupo Tribune (poseedor de cabeceras como LA Times, Chicago Tribune y muchos otros), CNN, Conde Nast (revistas como Vanity Fair, Vogue) o Time, por citar unos cuantos, se han desprendido de parte de sus equipos para superar el mal trago económico. La cosa está mal en todas partes, la prensa no iba a ser menos ¿no? Sin embargo bajo este “fusilamiento” de periodistas subyacen unos efectos secundarios de alcance que van más allá de la reducción de las páginas de un periódico: la crisis está minando la capacidad de los medios de comunicación para cumplir su papel de vigilante de los políticos, está torpedeando la línea de flotación del “cuarto poder”.
En EE.UU., país de referencia en el periodismo de investigación, las bajas de reporteros de renombre (de altos salarios) ha hecho que varios articulistas comiencen a preocuparse por la salud de la cobertura informativa que se hace de la gestión de las autoridades.
James Rainey del LA Times señalaba en esa dirección en su columna del día 20 de marzo.
“Los periódicos continúan, hasta cierto punto, con su papel histórico de conducir y dar forma al debate político
pero han rebajado drásticamente sus plantillas, a menundo perdiendo a sus reporteros más experimentados (y con el salario más alto), debido a la espantosa recesión y la fuga de publicidad a internet”, comentó Rainey, a quien varios asesores políticos aseguraron que el efecto de la crisis se está dejando notar ya en la calidad de la información que logran los periodistas de las autoridades.
La primera consecuencia visible es que los partidos están utilizando la irrupción en escena de jornaleros de la información poco experimentados para “venderles” como noticias contenidos propagandísticos que antes tendrían que haber pagado para verlos publicados en papel.
Un panorama que poco se parece a las condiciones en las que trabajaron Woodward y Bernstein para destapar el escándalo Watergate en The Washington Post en 1972. Es cuestionable si a día de hoy algún medio está en disposición de dedicar tantos recursos a investigar un caso similar y esto es algo preocupante, además de triste.”Imagina que conduces por la 5 (una autopista interestatal estadounidense). Solía haber un par de patrulleros de la policía para mantener a la gente bajo control. Ahora se han ido y todo el mundo lo sabe. Esto puede desenvocar rápidamente en una situación parecida a ‘Mad Max’ (clásico del cine sobre una sociedad apocalíptica donde regía la ley del más fuerte)” dijo Chris Lehane, veterano consultor del partido Demócrata, quien no dudó en calificar a los periodistas como los agentes de la ley de la política que velan porque los gobernantes no se emborrachen de poder.
Es indudable que las altas fiebres que sufre el periodismo por culpa de la crisis pueden tener otra lectura y ser el principio de un cambio -para muchos inevitable- del papel a la web. En la vanguardia de esta transición está el Seattle Post-Intelligencer, uno de los grandes periódicos estatales de EE.UU. que el 17 de marzo echó el cierre a su edición física y concentró sus esfuerzos en informar a los usuarios de internet.
La red es sin duda un universo de posibiliades comunicativas, habitualmente un maremagnum de noticias, que sufre de falta de credibilidad en muchos casos. Internet es también un refugio para firmas de prestigio, que pueden seguir escribiendo sobre lo que ocurre alrededor incluso después de ser despedidos, aunque sin el amparo de un grupo mediático que pueda proteger su trabajo cuando tengan entre manos un tema candente. La web es aún un cajón desastre donde cada uno hace la guerra por su cuenta, donde el reportero se expone en primera persona ante los elementos.
No es lo mismo que The Washington Post publique un caso de corrupción o que lo haga un bloguero en su portal de internet, sin duda, no lo es. ¿Se podría destapar un nuevo ‘Watergate’ y sostener la investigación desde un blog? En el futuro quizá, hoy lo dudo.
Este período oscuro económico ha dejado en evidencia la debilidad de los medios para cumplir con rigor con su papel social, insuficientes recursos en la prensa tradicional y demasiada responsabilidad como para cargarla sobre los hombros de los florecientes blogs.
Unas conclusiones que van en la misma sintonía que el último informe del Pew Project for Excellence in Journalism sobre el estado del periodismo en EE.UU. durante 2008. Interesante estudio en el que se evidencian los problemas de financiación de los medios, la caída de las investigaciones sobre los políticos y el giro hacia internet, tanto por parte de los grandes grupos mediáticos como, sobre todo, por los periodistas a título personal.
Los enamorados de ese periodismo de “Watergate” podrán disfrutar en unas semanas de “State of Play”, filme en el que Russell Crowe recupera la figura del reportero callejero, de “perro viejo” que hace preguntas incómodas y es incapaz de modernizar sus métodos. Crowe investiga un suceso relacionado con un senador que le llevará a desvelar una historia que no imaginaba. La recomiendo.
Críticas al nacionalismo israelí en EE.UU.
Por Fernando Mexía - headline, sociedad - 17/03/2009
El sionismo es para el periodista judio y novelista Ben Ehrenreich el principal problema que impide encontrar una solución que pacifique Oriente Próximo La fuerza de esta afirmación no solo radica en la disonancia pública de un judío sobre las motivaciones nacionalistas/religiosas de los gobiernos israelíes y sus think tanks, lo que más me ha llamado la atención es que esta sentencia fue el argumento principal de un artículo de opinión publicado en uno de los diarios de referencia en EE.UU.
La edición del domingo 15 de marzo de Los Angeles Times incluyó el texto “Zionism is the problem” en el que Ehrenreich acusa sin cortapisas al sionismo.
“Durante las últimas décadas ha sido imposible protestar contra el estado israelí sin ser calificado de antisemita o peor. Cuestionar no solo las acciones de Israel sino también los principios del sionismo sobre los que se fundó este estado ha sido considerado durante demasiado tiempo casi una impronunciable blasfemia”, asgura Ehrenreich.
Una afirmación que resuena con dureza en los oídos de cualquier lector estadounidense, donde es muy raro que alguien se muestre en contra de Israel y mucho menos un judio con el valor de ponerlo por escrito. Dice también mucho a favor de los encargados de elaborar la sección de opinión del periódico californiano. Seguro que sopesaron la animadversión que podría generar ese texto entre parte de sus lectores. Durante la jornada del lunes la crítica al Sionismo fue el artículo más leído de la edición digital de Los Angeles Times.
Ehrenreich continúa: “Fundar un estado moderno sobre una única étnia o identidad religiosa en un territorio que es étnicamente y religiosamente diverso conduce inexorablemente o la a exclusión política (piensa en los 360 kilómetros cuadrados de campo de prisioneros en el que se ha convertido Gaza) o a una limpieza étnica. Dicho con simpleza, el problema es el sionismo”.
El autor defiende las posiciones moderadas de judíos que criticaron el Sionismo antes, durante y después de la formación de Israel, cuando se podía hablar libremente de lo que se creía que tenía que ser Israel sin temor a ser calificado de antisemita.
Cita como ejemplo al presidente del Consejo Judío de EE.UU. en 1944, Lessing J. Rosenwald, que en aquella época no dudo en comparar el ideal sionista de un estado judío con el concepto de estado racial, “el concepto hitleriano”.
En contraposición al artículo de Ehrenreich, el diario de Los Angeles publicó otra columna de opinión titulada “Is anti-Zionism hate?” en la que se califica el antisionismo como la verdadera amenaza para Oriente Medio.
“Es antisionismo, no antisemitismo lo que supone la más peligrosa amenaza a las vidas, la justicia histórica y las perspectivas de paz en Oriente Medio”, manifestó el profesor de la Universidad de California en Los Angeles (UCLA) Judea Pearl, presidente de la fundación Daniel Pearl.
Para este articulista los contrarios al sionismo sustentan la teoría de que el estado de Israel no debería existir al contradecir los principios fundacionales del país.
“El antisemitismo rechaza a los judíos como miembros igualitarios de la raza humana; antisionismo rechaza Israel como un miembro en igualdad en la familia de las naciones”. Pearl mantiene que los judíos tiene el derecho histórico de un estado, si bien mantiene que debería existir un estado palestino también, pero se opone a los discursos antisionistas por restar validez al derecho de la autodeterminación y la constitución como país de los israelíes.
Ehrenreich insiste sin embargo en que “la caracterización del antisionismo como una epidemia más peligrosa que el antisemitismo revela solamente la insostenibilidad de la posición que quienes disculpan a Israel se han visto forzados a tomar. Presionados por la condena internacional, buscan limitar el discurso, construir muros que delimiten qué se puede y qué no se puede decir”.
“Establecer un gobierno democráctico, secular, pluralista en Israel y Palestina supondría por supuesto el abandono del sueño sionista”, concluyó Ehrenreich.
Las últimas noticias que llegan desde Israel parecen dar la razón a las posiciones antisionistas moderadas que piden el final de las posiciones radicales al frente de la política del país.
El líder del Likud, Benjamin Netanyahu, negocia con el partido ultraderechista Yisrael Beitenu de Avigdor Lieberman la formación de un gobierno estable dejando a un lado al “moderado” Kadima de Tzipi Livni. El resultado de ese pacto podría consolidar las posiciones más duras en Israel. Lieberman es un enemigo frontal del plan de creación de un estado palestino, la única opción aparente hacia una pacificación de la zona.
Sin menospreciar los ataques de Hamas contra Israel, no me resisto a poner este vídeo donde se trata de mostrar el día a día de los habitantes de la franja de Gaza. Cada cual que saque sus conclusiones.
Erased-wiped off the map from C.I. COMUNICACIÓN on Vimeo.
Ser o no ser en internet: Facebook y Twitter
Por Fernando Mexía - headline, sociedad - 03/03/2009
Tener un perfil en Facebook ha dejado de ser un “juego” para ser una necesidad. El universo de las redes sociales en internet ha evolucionado hasta el punto en el que se puede afirmar que si no estás en ellas no existes en la red. No exagero, especialmente cuando se trata de Facebook, aunque no es la única. En 2008 Twitter, el estandarte del fenómeno conocido como “microblogging”, pasó de ser una herramienta de utilidad cuestionable a encontrar su lugar en el mundo como canal de comunicación inmediata con unos contenidos que van más allá de la anécdota.
Hoy mismo (2/3/09) el diario Los Angeles Times se hacía eco de una nueva tendencia en Hollywood, el uso de Twitter entre las estrellas del cine y la televisión para comunicarse con sus fans. En concreto el periódico más importante de la meca del cine explicaba como uno de los protagonistas de la serie “Heroes” se comunicaba con sus más de 20.000 seguidores en este servicio de mensajes cortos de internet para conocer al instante qué opiniban sobre el último episodio emitido en televisión justo después de que concluyese. Entre los actores enganchados al Twitter se citaba, por ejemplo, a Demi Moore.
Este medio de comunicación masivo comenzó en 2006 y se extendió con rapidez especialmente en EEUU gracias a la popularización de la llamada telefonía inteligente (iPhone, Blackberry…) y donde ya cuenta con más de 2,6 millones de usuarios.
Lo que en principio parecía tener una utilidad cuestionable -¿qué interés tiene saber lo que otra persona está haciendo constantemente? comprar el pan, ir a trabajar, desayunar…- fue ocupando su sitio en el universo web y se convirtió en un gran foro lleno de pequeños foros en los que se podía conocer información que de otras formas no trascendería tan rápidamente, como despidos en diferentes empresas en crisis. Otra comunidad de Twitter, Jobangels, sirve ahora para ayudar a buscar empleo. Todo esto, por supuesto, en Estados Unidos.
Mientras el microblogging va ocupando su lugar en la rutina de los más propensos a la conectividad, Facebook saborea las mieles del éxito sin saber cuál será su límite y sin que se vislumbre en el horizonte un sustituto que deje a esta red social obsoleta.
Casi todo el mundo está en Facebook, un simple ejercicio sirve para comprobar hasta dónde ha llegado esta herramienta que nació para mantener conectados a los estudiantes de Harvard en 2004. De ahí se amplió el servicio a otras universidades, hasta que finalmente los creadores de esta web decidieron abrir el acceso a todos los públicos. Tal es así que cerca de 200 millones de personas se han creado una identidad Facebook. Basta pensar en un nombre y buscarlo en esta red social, es muy probable que aparezca: Obama, Zapatero, Rey de España, Putin, Sarkozy, Barbie, Maradona, Hugo Chávez, Fidel Castro, Arnold Schwarzenegger, Brad Pitt, Pinocchio, la Sirenita…
La cosa ha llegado al punto de que la prensa empieza a utilizar como baremo de popularidad el número de “amigos” que uno tiene en Facebook, algo que ha hecho de esa red social un arma política en las campañas electorales.
Pero no solo los políticos tiene que ocuparse, y algunos preocuparse, de esta herramienta de contactos. La introducción de información personal en ésta y otras plataformas es una tentadora base de datos para empresas de publicidad, estafadores y personajes de baja calaña que se mueven libres en la estratosfera virtual. Entre los episodios negativos asociados a Facebook de alguna forma reseñaré el caso del asesinato de una mujer a manos de su marido por cambiar su estatus de casada a soltera en su perfil del portal, o el de una persona que se enteró de que su empresa le había despedido a través de un mensaje en Facebook, increíble y despreciable.
El éxito de ambas compañías ha llevado a Facebook a hacer una oferta para comprar Twitter, que ésta rechazó. Parece que los líderes del microblogging tienen altas sus miras.
Favoritos para el Óscar
Por Fernando Mexía - Antonio Martín, Cine, Columnistas, Kubelick, headline - 02/02/2009

Los columnistas cinéfilos de El plumilla, Antonio Martín y Kubelick, junto con la colaboración especial desde Nueva York del periodista especializado en cine David Valenzuela, hacen sus apuestas sobre quiénes se llevarán a casa una estatuilla en la próxima gala de los Óscar, que tendrá lugar el 22 de febrero en Los Angeles. Unos pronósticos en los que también participa el autor de este blog, Fernando Mexía.
Antonio Martín,
Kubelick (sigue su blog aquí),
David Valenzuela y
Fernando Mexía.
Mejor película:
Tal y como se debate en Hollywood, los votos de los expertos de El plumilla son inconcluyentes. El duelo entre la revelación “Slumdog Millionaire” y “The Curious Case of Benjamin Button” por la estatuilla a la mejor película perdurará hasta el día de la ceremonia.
Slumdog Millionaire “ha sido la gran sorpresa del año” capaz de dejarte “anclado en la butaca con ganas de reír y llorar”, explica Valenzuela, para quien el filme te deja con la “sensación de haber visto algo nuevo”. Mi voto fue también para esta cinta porque ha arrasado en todos los premios concedidos hasta la fecha, por encima de Benjamin Button. Parece la gran favorita.
No obstante, Antonio Martín defendió el drama protagonizado por Brad Pitt y confía en que la Academia se decante “por un título casero. Tiene magia, tiene nombres conocidos, es larga… muchos ingredientes que gustan a quienes votan”, dijo. Si bien, Martín no cree que esta cinta logre ningún otro premio importante.
Kubelick describió el duelo Slumdog-Button como una lucha épica de “David contra Goliat”, la independiente india contra la superproducción estadounidense. A pesar de que todo apunta a la victoria de “Slumdog Millionaire” para la analista de El plumilla, ella entrega su voto a Benjamin Button en virtud de la química tándem Marshall- Kennedy, veteranos productores de Hollywood y aliados de Spielberg en la saga de “Indiana Jones” o “ET”, entre otras.
Una baza que parece empezar a jugar a favor de Benjamin Button es, curiosamente, el exceso de éxito de Slumdog Millionaire. Tras el baño de premios, la prensa estadounidense ha empezado a sacarle pegas a la historia, que fracasa en taquilla en la India, y algunos ya la acusan de pasar de puntillas por la pobreza de los barrios de Bombai como excusa para contar una enternecedora historia romántica.
Mejor actriz:
El Óscar tiene un nombre propio: Kate Winslet.
“Que se lo den a Kate Winslet que ya va siendo hora”, comentan Kubelick y Valenzuela y no les falta razón. La británica suma con “The Reader” su sexta candidatura sin haber conquistado aún la estatuilla. La actriz ha convencido con su interpretación en ese filme a casi todos los jurados y es la gran favorita, con la salvedad de que en esta ocasión compite con “The Reader” como actriz protagonista y no como secundaria, tal y como ocurrió en los Globos de Oro o en los premios del Sindicato de Actores.
Valenzuela pide el Óscar para Winslet, “porque Meryl Streep ya tiene un par de estatuillas, aunque a su juicio la nominación debería haber sido por “Revolutionary Road”.
Martín por su parte no lo ve tan claro. “Es uno de los premios más reñidos, a mi entender. Es posible que Winslet se lo lleve, pero también que le vuelvan a dar con la puerta en las narices. Y la historia de una recién llegada a los Óscar con una gran actuación siempre tira”, señaló refiriéndose a su elegida, Anne Hathaway.
Por mi parte, creo es el turno de Winslet y considero que su nominación por “The Reader” en la categoría principal ha sido un gesto de la Academia para garantizarle el éxito y evitar que la actriz hiciese doblete como protagonista y secundaria.
Mejor actor:
Sean Penn lleva ventaja en los prónosticos de El plumilla, aunque por poco porque la votación ha estado bastante disputada.
Valenzuela se decantó por Penn y su transformación en Harvey Milk. Una interpretación de quitarse el sombrero sin duda para este consagrado actor. Reconozco que mi voto fue para el protagonista de “Mystic River” en el último momento, porque tenía previsto confiar en Mickey Rourke por las mismas razones por las que lo ha hecho Martín: “Hollywood y las resurreciones, una historia de amor sin fin. Sólo podría hacerle sombra Sean Penn, pero la gente está acostumbrada a que éste clave sus papeles”, dijo.
En esas estaba yo hasta que vi como los propios actores se decantaban por Penn en los premios de su sindicato. Una señal de que el regreso de Rourke no ha generado tantas simpatías como se podía presuponer.
Kubelick, no obstante, se la juega por Jenkins, quien sin grandes campañas ni taquillas se ha colado entre los cinco mejores actores del año para la Academia.
“Varios mitos del Olimpo cinematográfico recopilados en esta categoría: el omnipresente Penn, el pluscuamperfecto Pitt, el secundario de lujo Langella y el resucitado Rourke. Qué vértigo, casi mejor trasladarse A dos metros bajo tierra y homenajear al muerto más vivo de la tele. Lo reconozco, me haría mucha ilusión ver al patriarca de los Fisher recoger un Óscar”, indicó Kubelick.
Mejor actriz secundaria:
Única categoría en la que ha habido consenso. Penélope Cruz se llevará el Óscar. Sin Winslet en el horizonte para hacerle sombra y tras cosechar múltiples premios de la crítica en EEUU, “Pé” tiene la estatuilla a punto de caramelo.
“En justicia, esa Maria Elena mediterránea, arrabalera y glamurosa es lo único bueno de la horterada de película ( Vicky Cristina Barcelona) que le ha pagado unas vacaciones por Europa al genio de Manhattan (Woody Allen). Espero que la bendición de los secundarios de Woody Allen caiga sobre Penélope Cruz y que, igual que Wiest, Sorvino y Caine antes que ella, gane el Oscar y se lo traiga a España a lucirlo. La prensa tendría entonces que dejar de insinuar que es más arrogante y aprovechada que buena actriz, empezar a barrer para casa y cantar sus alabanzas. Estoy deseando ver el reportaje de Informe Semanal (programa de la televisón pública española): De Alcobendas a Sunset Boulevard”, afirmó Kubelick.
En la misma línea se pronunciaron Martín y Valenzuela. “Creo que brilla tanto en la peli de Allen porque el resto es mediocre. Ojalá se lo lleve y podamos contarlo. Sin Winslet en la carrera, tiene vía libre. Lo contrario sería una sorpresa”, aseguró Martín. “Pese a todo, esta madrileña es de lo mejor que ha dado el cine español. Cruz ha sido capaz de debutar con Woody Allen y dejar por los suelos a Scarlett Johansson y al mismísimo Bardem, además de salvar una película que, si ella no apareciera, no pasaría de reportaje de viajes un pelín manido”, destacó Valenzuela.
Mejor actor secundario:
Podría parecer que el difunto Heath Ledger tiene el Óscar en el bolsillo, pero las opciones del maléfico “Joker” a las estatuillas pueden haber llegado un poco cascadas. A fin de cuentas hace ya más de un año de su fallecimiento y muchos meses desde que se estrenó la última secuela de Batman. Por mi parte, creo que su papel merece el Óscar, pero que “El caballero oscuro” ha dejado en la sombra a otras grandes actuaciones.
Martín defiende a Ledger con vehemencia. “No hay posible discusión ni es cuestión de morbo. Digan lo que digan. Es que este hombre se sale en este papel”. Pero Valenzuela cree que Michael Shannon está por encima de las fatalidades del actor australiano. Convencido de la calidad de “Revolutionary Road”, este periodista cree que la interpretación de Shannon “junto a la de Winslet en este filme de Sam Mendes, es de lo mejor del año”.
Kubelick optó sin embargo por Josh Brolin, por “el papel más políticamente incorrecto del 2008″ y sirvió de portavoz de la legión de cinéfilos que dudan de que Ledger hubiese ganado el Óscar sin el “plus” que da en Hollywood aquello de morir joven: ”¿habría ganado el premio Heath Ledger por un personaje histrión como su Joker de estar hoy vivo? Lo dudo. Para recoger premios, Shannon aún tiene tiempo y Hoffman ya tiene muchos. ¿Irán de nuevo los tiros por el rollito necrófilo? ¿Asistiremos a otro sonrojante standup ovation, en loor del bonito cadáver?”, dijo.
Mejor director:
Danny Boyle lo ha ganado todo este año, no creo que el Óscar se le escape. En esas están también Antonio Martín y David Valenzuela quienes creen que la Academia premiará al británico por “arriesgarse hacia lo desconocido sin ser consciente de la gran película que estaba dirigiendo” (Valenzuela) y porque Hollywood se decantará por el “toque ‘indie’” (Martín).
“Esta especie de “Ciudad de Dios” made in India tendrá que conformarse con este premio. Y yo encantado, que me encanta Boyle. Pero es muy posible que Fincher se lo arrebate”, aclaró Martín.
No sin cierta indignación, Kubelick arremetió contra la elección de la Academia y se decantó por David Fincher.
“Cuatro de los cinco nominados este año están en mi ranking personal de directores más sobrevalorados de todos los tiempos; Stephen Daldry y Danny Boyle, además, ocupando lugares destacados. Las pelis con los que ambos saltaron a la fama, las noventeras (¿se usa ya este término?) ‘Trainspotting’ (Boyle) y ‘Billy Elliot’ (Daldry) acumulan puntos extra por el agravante de oportunismo generacional. Gus Van Sant cayó en picado en mi escalafón desde que los críticos se la juraron por copiar ‘Psicosis’ plano a plano. Subiendo y bajando en esa lista está también Ron Howard, según le den premios inmerecidos (Una mente maravillosa) o no. El quinto de los directores que optan al Oscar este año encabeza otra lista muy diferente: “nombres imprescindibles para entender el cine de los últimos quince años”.
Mejor guión original:
“Creo que este premio deberían dárselo a cualquier guionista de Pixar que quiera ir a recogerlo al Kodak Theatre. Al fin y al cabo, animación o acción real, esta gente se dedica a contar historias. Y hace bastante tiempo ya que las suyas son siempre las más divertidas del año”, argumentó Kubelick al dar su voto a “Wall-E“. El filme del robot solitario en una Tierra postapocalíptica peleó para entrar en las nominaciones de mejor película del año, aunque finalmente se tuvo que contentar con la nada desdeñable candidatura de mejor cinta animada de 2008, galardón que ganará. A mi juicio, el premio del guión podría ser el reconocimiento extra de la Academia para “Wall-E”.
Antonio Martín prefirió el toque “indie” de “Frozen River” y Valenzuela apostó por la victoria de “Mike Leigh, para ver si a la sexta va la vencida y se lleva el Óscar de una vez con una película, “Happy-Go-Lucky”, que es capaz de reconciliar con la vida al mayor de los amargados”.
NOTAS
**Para ver con más resolución las imágenes recomiendo no usar el Explorer de Windows, sino Mozilla Firefox u Opera. Estos dos exploradores permiten abrir la imagen puslando el botón derecho del ratón sobre ésta**
//La papeleta de con los nombres de los candidatos mostrada en la última imagen de este post es la misma que reciben este año los miembros de la Academia de Hollywood para decidir los ganadores de los Óscar. Estos premios se votan con papel y lápiz. Desde Spielberg hasta George Clooney votan a sus filmes y actores preferidos rellenando un formulario como ese y reenviándolo a la empresa que se encarga del recuento antes del 17 de febrero.//
El alma de la fiesta
Por Fernando Mexía - headline, sociedad - 27/01/2009
Resulta que uno no puede evitar ser el alma de la fiesta. No lo digo yo, lo dice un reciente estudio científico. El ADN nos da y nos quita más de lo deseable. Además de colorearnos los ojos o jugar a la ruleta rusa con la calvicie de muchos, nuestro código genético condiciona el lugar que tenemos en nuestras redes sociales. Vamos que el que es el centro de atención no lo puede evitar, ha nacido para ello, ha nacido para estrella. Más que asombrarme, esta investigación me produce una sonrisa.
La ciencia, una vez que ha acorralado a los dioses, ha empezado a poner cerco a nuestra capacidad de formarnos como individuos. Si los genes dibujan nuestros talentos y nuestros talantes ¿dónde queda aquello de “hacerse a uno mismo”? Me resisto a creerme reducido a una ecuación de equis e íes por mucho que lo firmen en Harvard o en la Universidad de San Diego.
“El hermoso y complejo patrón de conexiones humanas depende de nuestros genes de forma significativa”, explicó Nicholas Christakis profesor de Sociología de Harvard, uno de los responsables de esta investigación.
Vamos, esto es lo mismo que decir que si los progenitores eran nefastos en la vida social, los vástagos no llegarán a ser los delegados de la clase, ni la reina del baile, ni el capitán del equipo de fútbol. Qué triste panorama especialmente en un mundo como el nuestro en el que las redes sociales (no solo Facebook) son determinantes para el progreso del individuo. Quien tiene un buen contacto tiene un tesoro, quien es capaz de impresionar a los que le rodean tiene menos probabilidades de quedarse sin trabajo.
En definitiva, nuestro mapa genético viene con una brújula para que no perdamos el norte que se nos presupone. A pesar de lo que digan en ese estudio, yo me resisto a perder mi fe en la meritocracia, en que el esfuerzo y la lucha diaria tenga sus frutos. Yo estoy más por creer que cualquiera puede ser el alma de la fiesta… es más, será por fiestas. De esas hay para todos los públicos, perdón, para todos los códigos genéticos.
Puestos a hablar de estudios de resultados discutibles se me ocurrieron un par que, tras una ligera búsqueda, encontré por internet. Por si alguien no estaba enterado, las mujeres con curvas son más inteligentes que las que tienen una silueta menos voluptuosa; lo dicen los científicos.
Otras investigaciones nos alertaban a los hombres de que al compartir cama con nuestras parejas perdíamos capacidad cerebral. Es decir que cuanto más tiempo durmiendo con una pareja estable, más tontos nos levantamos. No quiero ni imaginarme cómo estaré en unos años, madre mía.
En fin, concluyendo. Los estudios científicos son como los genes, los dioses y las fiestas. Hay para todos los gustos.
fotografías stock.xchng












