Archivo categoría música
El concierto que nunca ocurrió
Por Fernando Mexía - Cine, Espectáculos, música - 28/10/2009
Fernando Mexía, El plumilla.
This is it es un regalo para los fans de Michael Jackson, un documento de interés para los amantes de la música y un largometraje de 111 minutos que jamás debería de haber pasado de ser unos extras de un dvd, pero las circunstancias mandan. El “rey del pop” se murió y las 100 horas de grabación de ensayos en Los Ángeles se convirtieron por decreto en el último testimonio audiovisual del talentoso y controvertido artista. Eso, sin embargo, no garantiza un buen documental o un buen filme, como mucho un buen vídeo de un concierto, y eso es lo que tenemos aquí: This is it.
Al margen de devociones, idolatrías y ovaciones que depare la cinta fundamentadas en el legado de este grande de la música y en el aplauso a su recuerdo, la verdadera magia de la película está en las manos de Kenny Ortega y su equipo, capaz de editar un producto digno a partir de un rompecabezas de imágenes grabadas sin guión. Algo que el propio Ortega llamó “mosaico” y que milagrosamente logra mantener la atención del respetable a pesar de la carencia de trama. Leer el resto de la entrada »
El imperio de los “tickets”
Por Fernando Mexía - Columnistas, Eduardo Alonso, música - 16/02/2009
Eduardo Alonso, sigue su blog musical Glue
El timo de la estampita
La mayoría de los aficionados a la música han pasado alguna vez por el trauma de comprar entradas para conciertos a través de servicios como Ticketmaster con la ansiedad de que los preciados pases se agotarían en minutos. Repetidas pulsaciones a la tecla F5, servidores caídos, páginas web en blanco y líneas de teléfono comunicando conforman una frustración conocida por muchos. La situación no mejora.
Esta semana se hizo oficial la fusión entre el gigante de la venta de entradas Ticketmaster y la mayor empresa de promoción de conciertos Live Nation. La companía resultante, Live Nation Entertainment, estará participada al 50% por las dos empresas y tendrá un valor de 2.500 millones de dólares. Los aficionados a la música en directo acogen esta noticia con pesar, puesto que reduce las posibilidades de competencia y permite que el aumento del precio de las entradas continúe.
Además de ahorrar 40 millones de dólares anuales, con esta fusión Live Nation y Ticketmaster prometen vender más entradas y mejorar el proceso haciéndolo más fácil y transparente. Difícil. El mercado de la venta de entradas está podrido. La compra de entradas para grandes eventos es un proceso doloroso por el que los consumidores pagan comisiones y los famosos gastos de distribución que pueden encarecer el precio de las entradas más de un 10%.
En Estados Unidos, Ticketmaster, o “Ticketbastard” como muchos apodan a la compañía, ocupa una posición de virtual monopolio ya que vende un 80% de las entradas a eventos musicales y deportivos. En los últimos años se ha expandido internacionalmente haciéndose con el control de la venta de entradas en 20 países.
A mediados de los noventa, Pearl Jam intentó combatir este monopolio. En 1994, la banda de Seattle llegó incluso a cancelar una gira tras la negativa de Ticketmaster a reducir su comisión a dos dólares. Finalmente la banda de Seattle tuvo que ceder debido a que Ticketmaster controla prácticamente todos los recintos de medio y gran aforo. Actualmente las comisiones superan los diez dólares. Hace poco compré unas entradas para unos conciertos en Nueva York. Los cargos totales de Ticketmaster fueron de 20 dólares, un 20% del precio de los entrada.
El negocio no acaba ahí. El año pasado Ticketmaster adquirió la empresa de reventa de entradas TicketsNow por 265 millones de dólares. Con esta compra se hacía con una vía para vender legalmente entradas por un precio muy superior al inicial. El vendedor en la taquilla controla de forma legal la reventa en la calle. Esta práctica ha provocado recientemente las iras de Bruce Springsteen, quien denunció públicamente este conflicto de intereses tras el caos en la venta de tickets para su gira en Estados Unidos esta primavera. Segundos después de iniciada su venta, las entradas ya estaba agotadas y Ticketmaster dirigía a sus clientes a TicketsNow, donde cientos de tickets estaban disponibles a precios entre los doscientos y los mil dólares. Un día después el CEO de Ticketmaster, Irving Azoff, se veía obligado a enviar una nota de disculpa.
Con esta situación parece poco probable que la alianza entre Live Nation y Ticketmaster vaya a mejorar mucho el mercado de la venta de entradas. De hecho, ambas compañías han trabajado juntas los últimos diez años bajo un acuerdo de colaboración.
La fusión será completada a finales de este año, aunque ya hay senadores en Estados Unidos que han mostrado su preocupación y su predisposición a que la operación se investigue para vigilar que se cumplen las normas antimonopolio. El periódico económico Financial Times predice que la oposición por parte de artistas, reguladores y aficionados será fuerte también en Europa.
Mientras tanto el precio de las entradas para los grandes conciertos sigue en imparable ascenso. En Europa, ver este año a Tina Turner, AC/DC, Madonna o Bruce Springsteen cuesta entre los 70 y los 100 euros. Incluso en algunos casos, como los Eagles, la entrada más cara puede dispararse hasta los 180 euros. Quizás la crisis no llegue a este mercado hasta dentro de diez años cuando estos grandes nombres se hayan retirado y apenas haya artistas capaces de llenar un estadio y grandes aforos.
fotografía: stock.xchng
“El plumilla” suma más de 10.000 visitas
Por Fernando Mexía - Cine, Colaboradores, Columnistas, Economía, Espectáculos, Periodismo, Política, música, sociedad, tecnología - 13/02/2009
El plumilla alcanzó hoy 12 de febrero las 10.000 visitas, una cifra que simboliza la buena acogida del blog tras solo dos meses de vida en el ciberespacio. Un éxito que se debe a la calidad de los textos realizados por los columnistas y colaboradores de este proyecto de opinión en español en la red.
El cine, especialmente la información relativa a los Óscar, acaparó la mayor parte de las visitas, con más de 3.000 del post sobre las nominaciones -que empezó siendo un pronóstico y se actualizó a la lista de candidatos tras darse a conocer los nombres- y cerca de 400 que lleva el extenso artículo sobre los favoritos a alzarse con la estatuilla. Las críticas de Antonio Martín y Kubelick tuvieron una gran acogida.
Destacaron también los artículos sobre los vídeos virales, el nombramiento de Obama, las aportaciones de motor del bloguero Raúl Fernández, la perspectiva periodística de Juan Berga y las aportaciones económicas de los periodistas María Benito y Óscar García Muñoz.
La última incorporación del también periodista Eduardo Alonso, centrado en la actualidad musical, o la del cinéfilo David Valenzuela, no ha hecho más que aumentar la repercusión del blog.
Gracias a todos ellos por su dedicación y esfuerzo. Gracias también a los cientos de lectores que seguís con más o menos asiduidad El plumilla, un proyecto que sigue creciendo a pesar de la crisis.
Un saludo,
Fernando Mexia
Emociones musicales enlatadas
Por Fernando Mexía - Eduardo Alonso, música - 07/02/2009
Por Eduardo Alonso, periodista.
La imperfección de la música
Más allá de el resultado deportivo, el espectáculo que rodea a la Super Bowl siempre genera alguna polémica que anima las charlas de oficina en los días posteriores. Si hace unos años se habló de los centímetros de piel que Janet Jackson exhibió en exceso, este año la discusión se ha centrado en la actuación de Jennifer Hudson.
La cantante, que saltó a la fama en la tercera temporada de “American Idol”, fue la encargada de interpretar el himno de EE.UU. antes del partido. Esta actuación fue especialmente emotiva puesto que Hudson hizo su primera aparición en público desde los asesinatos de su madre, hermano y sobrino el pasado octubre. Para asegurar que el momento fuera perfecto, los productores del espectáculo recomendaron que Hudson hiciera playback. Así ocurrió. Hudson interpretó “The Star-Spangled Banner” de una forma emotiva y perfecta, pero no se oyó su voz en directo. Lo que se escuchó fue una grabación anterior, que por cierto, ya está disponible en iTunes por un euro.
Por supuesto, las actuaciones en playback en este tipo de espectáculos son habituales y provocan el escándalo como en tiempos de Milli Vanilli. Sin embargo, me ha llamado la atención la naturalidad con la que Rickey Minor, el productor del espectáculo previo al partido y director de “American Idol”, ha defendido el playback. Minor declaró que “el playback es la manera correcta de actuar” y que “no recomendaría a ningún artista cantar en directo puesto que el menor fallo arruinaría la actuación”. Para mayor sorpresa, muchos blogueros y columnistas han defendido esta forma de actuar, incluido el editor de la revista Billboard.
Esta normalización del uso del playback es preocupante. Los productores y jefazos de la industria parecen encaminarse hacia la fabricación del robot cantante. Un artista sin fallos, que no desafina en ninguna nota y actúa como en metrónomo para que el guión del espectáculo no sufra retrasos. Por ello, en los estudios de grabación está cada vez más extendido y aceptado el uso de software que corrige los errores de afinación en tiempo real.
Esta forma de trabajar viene a devaluar aún más el papel de los artistas y de una industria en crisis, que no ha sabido adaptar su modelo de negocio. Es una forma de precocinar las emociones de una actuación en directo con tal servir a una aparente corrección a un público que es consumidor y no espectador.
Por muy perfecta que sea, ¿qué valor tiene una actuación en playback? Escaso. La autenticidad de una creación en el momento deja paso a un producto prefabricado. Si aceptamos el playback, ¿por qué no exhibimos copias del Guernica en cualquier museo del mundo?
Resulta también irónico esta necesidad de presentar un producto perfecto en una época en la que se consume música por medios de calidad tan dudosa como reproductores mp3 y teléfonos móviles. Aceptemos la imperfección de la actuación en directo. Aceptemos la posibilidad de que el cantante puede llegar a recitar las letras mal y sin aliento. Antes que dar al play de la gramola, prefiero escuchar voces desgastadas por la edad o jóvenes nerviosos sobre un escenarios. La imperfección es única.
Pese a todo, el público quiere ver música en directo. La demanda de entradas y la consecuente reventa sigue incontrolable y esta semana ha creado una disputa entre Bruce Springsteen y la empresa de venta de entradas Ticketmaster. Pero este es un tema muy complicado que será mejor dejar para un próximo post.
Playback de Jennifer Hudson en la Super Bowl
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