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El dinero virtual: la revolución monetaria
Por Fernando Mexía - Economía, headline - 25/05/2009
Fernando Mexía, El plumilla.
Las crisis son puntos de inflexión que anticipan un cambio. Cuanto más crítica es la situación más revolucionaria es la respuesta que surge de los afectados. El infarto sufrido por el sistema financiero internacional, que ha quedado al borde del coma, es un campo de cultivo idóneo para el surgimiento de nuevas formas pago, de una nueva economía sin reservas federales ni bancos centrales. Llega el momento de las divisas virtuales.
Hasta ahora el dinero siempre ha tenido una forma física, aunque sea como tarjeta de plástico con banda magnética, pero nos encontramos a las puertas del “boom” del billete que no se puede tocar creado a través de las populares redes sociales. El fenómeno no es nuevo pero sí disperso. Plataformas como Hi5 tiene ya su Hi5 Coins, mundos de videojuego como “Second Life” cuentan con sus Linden Dollars y en Twitter surgieron los poco conocidos Twollars. Meros ejemplos de una larga lista de “dineros” aceptados en el llamado ecosistema virtual que, sin embargo, no interactúan entre ellos. Vamos, no se han establecidos los tipos de cambio para estas “divisas”.
Compañías como Spare Change o Jambool (con su SocialGold) han intentado llenar ese hueco y ofrecen el cambio de moneda real por moneda virtual que es aceptada para operaciones en centenares de juegos y redes sociales como MySpace. Un paso intermedio hacia la creación de un sistema monetario virtual universal. No obstante, la cristalización de estas nuevas formas de pago necesitará del liderazgo de la figura dominante del “networking”, Facebook (Facebook payments: Think virtual)
Más de 200 millones de usuarios en todo el mundo convierten a este sistema de comunicación en la mejor vía para naturalizar la aceptación de una divisa que pueda cuajar más allá de la propia red y sea aceptada como valor fiable en transacciones ordinarias, como contratar un crucero por el Caribe, hacer la compra por internet, o adquirir unas entradas para un concierto.
Los directivos de Facebook están detrás de esta idea. Hoy por hoy el uso del dinero virtual en esa red se reduce a comprar “regalos” -como mandar unas flores virtuales o una tarta de cumpleaños para felicitar a un amigo a un precio simbólico- Algo que podría parecer ridículo y que sin embargo está deparando muchos beneficios. Con la expansión de Facebook por los cinco continentes (es la plataforma social más internacional) la posibilidad de universalizar un sistema de pago a través de créditos de Facebook no es algo descabellado.
Facebook tiene en mente aumentar el uso de sus créditos como si fueran una divisa mediante la aceptación de los mismos de quienes hacen aplicaciones para su red. Estos pueden canjear sus ingresos en “moneda” Facebook a dólares, por poner un ejemplo, pero puede que en el futuro prefieran mantener las divisas virtuales.
La “magia” económica comenzaría a producirse cuando ese dinero virtual fuese ampliamente aceptado con la confianza de que en cualquier momento uno puede cambiarlo en billetes reales. En ese momento ya no habría estrés para canjear las divisas ¿qué más da una que otra si valen todas? Un paso que requeriría un tipo de cambio “Facebook – dólar- euro” (por ejemplo).
A partir de ahí, no habría diferencias aparentes en el funcionamiento económico. Las compras por internet son ampliamente aceptadas a día de hoy; superadas las dudas iniciales, quien más o quien menos ha usado su número de tarjeta alguna vez para adquirir algo a través de la red. Es el pan nuestro de cada día. Con la moneda virtual sería igual, pero en vez de respaldar la compra el sistema bancario lo haría Facebook, o en su caso una red de entidades generadoras de crédito virtual que podría incluir también a MySpace, Hi5, así como productores de videojuegos “online”.
Es más, podría llegarse a la producción de tarjetas con dinero virtual para pagar en establecimientos, igual que se hace con el dinero conocido. Los más ricos en esas divisas podrían a su vez dar créditos con intereses a usuarios de internet sin necesitarse una mediación vía dólar o euro. Comenzaría la especulación virtual, la creación de “millonarios de divisas de internet” y también de pobres de la red, que como consecuencia lo serían también en la vida real. Igual que ocurre en un casino cuando uno cambia sus dinero por fichas, pero el casino sería global y las fichas imaginarias.
Esta realidad es plausible con las condiciones económicas actuales y el éxito de las redes sociales. En esa dirección caminan las redes sociales. Al fin y al cabo, todo lo que tiene que ver con los sistemas de pago se basa en una pura relación de confianza entre las personas que realizan la transacción.
Obviamente, la creación de esta economía paralela sin entidades controladoras y movida por intereses privados generaría incertidumbre sobre la solidez y la seguridad del sistema.
“Hay un enorme pontencia para el fraude en lo que sería el equivalente a un comercio interno, y como esas economías estarían bajo el control de un propietario virtual mundial sería muy fácil causar una masiva hiperinflación”, comentó el abogado Mark Methenitis en un artículo sobre las “divisas virtuales” para la CNN.
Puesto a vaticinar, intuyo que este sistema será el origen de la próxima gran crisis económica que llegará, como toda crisis, después de tener un éxito desmesurado.
Twitter, 140 caracteres para cambiar el mundo
Por Fernando Mexía - Periodismo, headline, sociedad, tecnología - 30/03/2009
Fernando Mexía, El plumilla.
Twitter es una revolución, lo digo desde el descrédito; al menos el que tenía cuando me enteré de la existencia de esta red social. Sí, mi primera impresión fue de total incredulidad porque ¿a quién le interesa lo que pueda decir un desconocido en internet o sus rutinas diarias? Al fin y al cabo, muchos de los mensajes que se publican en Twitter fluctúan entre los “buenos días, me acabo de levantar”, “estoy esperando al tren”, o “he quedado con unos amigos”. Sin duda, esto es algo insustancial. Pero el primitivo uso de esta red no desvirtúa su potencial, simplemente señala una de sus posibles funciones y evidencia que se trata de un instrumento de comunicación que aún está definiéndose. Twitter supone un cambio en la forma de compartir información, que va más allá de un SMS aunque solo permita mensajes de 140 caracteres, constituye una red mucho más dinámica que Facebook y está mucho más vivo que los medios convencionales. Algunos ya han denominado a Twitter como la herramienta para conocer en tiempo real “la conciencia del planeta”.
Definir Twitter es más sencillo de lo que parece: una red de comunicación gratuita donde todos los participantes son emisores y receptores formada por entidades individuales, normalmente personas físicas aunque también pueden ser empresas, que intercambian mensajes cortos entre sí a través de internet. El hecho de que sea una plataforma global en formación es lo que genera confusión a su alrededor pero su alcance universal la convierte en un “arma de comunicación masiva” como la televisión con la diferencia de que Twitter pone en manos de cualquier ciudadano un poder que hasta ahora solo tenían las grandes corporaciones. Suena grandilocuente, pero todo indica que en el futuro las fuentes de información y los líderes de opinión tradicionales competirán en capacidad de influencia con personas de carne y hueso, nombre y apellidos, que hayan logrado ganarse la confianza de una legión de lectores en Twitter. Ya hay muchos que tienen cientos de miles de seguidores en esta red. En unos años (dicen que en un par), a medida que esta herramienta se desarrolle con fuerza en los cinco continentes (por el momento sus cifras de éxito radican en su crecimiento en EE.UU.), habrá personas que cuenten con millones de “amigos” en Twitter interesados en conocer sus opiniones sean más o menos sustanciales //Estas proyecciones fueron ya superadas. Actualmente hay decenas de usuarios con más de un millón de seguidores (añadido el 11 de agosto de 2009)// Unos niveles de audiencia que envidarán los medios informativos convencionales, incluso a través de sus ediciones digitales, porque se habrán logrado casi sin coste y mediante una sencilla relación de confianza.
No es de extrañar que el sector periodístico de hoy esté vigilando el crecimiento de Twitter y esté tomando posiciones para subirse a este tren donde todavía hay sitios libres para sacar tajada del porvenir de esta herramienta, prometedor aunque aún en el aire.
Esta semana me sorprendió la noticia de que los editores del veterano periódico estadounidense Chicago Tribune incluían en la edición impresa su identidad en Twitter para animar a los lectores del diario a seguirles a través de esta red y a comunicarse directamente con ellos. Un paso significativo de esta cabecera nacida en 1847 que está pasando su peor momento de la historia después de que el conglomerado mediático Tribune Co. al que pertenece se declarase en bancarrota en 2008.
Un conocido canal de televisión británico de alcance internacional, Sky News, creó recientemente la figura del periodista corresponsal para Twitter con el objeto de extraer la información relevante que se distribuye a través de esa red y convertirla en noticia tradicional.
Todos aquellos (es una generalización aproximada) con afán de influir en la población, bien sea políticamente, bien informativamente, bien comercialmente, tienen ya una cuenta en Twitter. Parece claro que existe un consenso con respecto a esta plataforma: hay que estar; otro asunto distinto es cómo.
Barack Obama (su equipo de publicistas) utiliza Twitter para pedir el apoyo en diferentes campañas, lanzar
mensajes de optimismo a la población o invitar a la gente preguntarle algo (esto último me parece un tanto osado), la cadena de cafeterías Starbucks se decanta por dar información sobre sus productos y locales, pero lo que realmente mobilizará a las masas será la comunicación personal, que haya alguien detrás que hable por su propia boca.
Hay actores de Hollywood que utilizan Twitter para conocer qué piensan los seguidores de sus series de televisión después de la emisión del último capítulo, muchos famosos han roto las barreras impuestas por las habituales férreas medidas de seguridad y ahora “chatean” con sus fans en Twitter, baste como ejemplo la lista que recoge Celebrity Tweet que incluye a Yoko Ono, Lance Amstrong, Demi Moore o Britney Spears. Todos “twittean” de vez en cuando, incluso Spears.
Unos luchan por mantener su capacidad de influencia o su popularidad en el nuevo soporte mientras que otros como por ejemplo los creadores de la web Mashable, un referente en internet en cuanto a redes sociales, se afanan en consolidar sus posiciones como transmisores de información sobre el desarrollo digital y, a la postre, marcar la tendencia de lo que está o no de moda en la web.
La clave del éxito: contar algo interesante, ofrecer contenidos, hacer de mensajero de algo que merezca la pena y siempre expresarlo de forma humana. Por extraño que parezca en el “deshumanizado” mundo de internet, el “toque” personal es lo que marcará las diferencias y cultivará la relación de confianza entre el lector y el emisor. Cuando pase la marabunta del boom inicial, solamente aquellos que hayan sido capaces de tener una identidad reconocible podrán consolidarse como líderes en Twitter ¿eso valdrá dinero?, pienso que sí, y mucho…
A diferencia de Facebook, Twitter es 100 por ciento operativo desde cualquier terminal con acceso a internet ya que funciona como un SMS. Su eclosión definitiva a nivel mundial no llegará hasta que se generalice el uso de los “smartphones” (iPhone, Blackberry o similares), frecuentes en EE.UU. y no tanto en otros países. Entonces será el momento de la verdad para Twitter.









