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Crítica de cine: G.I. Joe: The Rise of Cobra
Por Fernando Mexía - Cine, featured, headline - 06/08/2009
Fernando Mexía, El plumilla.
Si te apasiona la saga de The Mummy y disfrutaste con la secuela de Transformers es muy probable que G.I. Joe: The Rise of Cobra sea la película que estabas esperando este verano para matar el gusanillo de acción a raudales y derroche de efectos especiales. Un filme con guión muy poco exigente que presenta de forma oficial en la gran pantalla a los exitosos juguetes de Hasbro, ese cuerpo de soldados de élite de EEUU que combaten día sí y día también al peligroso Cobra y sus esbirros. Una batalla vista en dibujos animados a la que ahora dan vida Dennis Quaid (The Day After Tomorrow) o un cada vez más popular Channing Tatum (Step Up).
El secretismo practicado por Paramount con la prensa para ocultar a los críticos el debut de los “Joes” antes del estreno oficial -para evitar reacciones negativas- carece a la postre de fundamento. Un miedo injustificado a la vista del resultado en taquilla de la denostada por los medios Transformers: Revenge of the Fallen, posiblemente una de las peores historias de los últimos años que sin embargo supera ya los 800 millones de dólares de recaudación en todo el mundo. G.I Joe va dirigida al mismo tipo de público y nace con vocación de saga. A su favor, el guión está algo más elaborado que el de la última de robots; en su contra, los efectos especiales no están tan cuidados como deberían.
G.I. Joe: The Rise of Cobra introduce al espectador en el seno de la organización secreta de militares de élite puesta en marcha por EEUU para combatir en la sombra amenazas globales cuyo potencial pone en evidencia la tecnología de las fuerzas de seguridad convencionales. Unos cuerpos especiales dirigidos por el General Hawk (Quaid) que reclutan por accidente a un par de aguerridos soldados, Duke (Tatum) y Ripcord (Marlons Wayans), con el objetivo de proteger -primero- y recuperar -después- una sofisticada arma nanotecnológica capaz de hacer añicos cualquier cosa que se le ponga por delante. El resto de la unidad de Joes protagonistas son la “camuflada” Scarlett (Rachel Nichols) , Heavy Duty (Adewale Akinnuoye-Agbaje), Snake Eyes (Ray Park) y el tecnológico Braker (Saïd Taghmaoui). La sorpresa es un breve cameo de Brandon Fraser, un declarado fanático de los G.I. Joe y amigo del director Stephen Sommers, a quien le pidió que le diera un papelito en la historia mientras estaban grabando la tercera parte de The Mummy.
La guapa Sienna Miller será la cara “dulce” del opaco universo Cobra, que se define según va avanzando el filme -posiblemente lo más interesante de la producción- que termina de forma inquietante; un final que no se sostiene sin una segunda parte.
Los aficionados a la serie de dibujos y aquéllos que jugaron con los muñecos podrían llegar a sentirse defraudados por la superficialidad con la que se tratan algunos de los personajes o el papel que tienen algunos, como el General Hawk, que queda K.O a mitad de película y se limita a arengar a sus pupilos sin verse involucrado directamente en la acción. Tampoco toma decisiones fundamentales. La relación amorosa entrelos personajes de Tatum y Miller que tiene por objeto trasladar el conflicto entre el bien y el mal a un plano emocional resulta en ocasiones fuera de lugar. La historia sí se detiene en los orígenes del misterioso Snake Eyes y su pique con Storm Shadow (Byung Hun Lee), que se remonta a la infancia en una escuela de artes marciales de Japón.
Los efectos especiales, por otra parte, se muestran inconsistentes, con secuencias bastante conseguidas, como la persecución en las calles de París y la destrucción resultante, aunque suspende a menudo en los pequeños detalles que son los que terminan por definir la calidad de un producto. Llama la atención el acabado de algunas imágenes, más propio de una estética de videojuego que poco tiene que ver con la resolución alcanzada por Michael Bay en Transformers.
Crítica de cine: Harry Potter and the Half-Blood Prince
Por Fernando Mexía - Cine, featured - 12/07/2009
Fernando Mexía, El plumilla.
La sexta entrega de Harry Potter es, ante todo, un capítulo de una larga saga y como tal cumple su papel. Más que ninguna otra, “Harry Potter and the Half-Blood Prince” es un filme de transición, un entretenido episodio necesario para preparar al espectador para el esperado desenlace de las aventuras del joven y poderoso mago creado por J.K. Rowling que llegará al cine partido en dos producciones, una en 2010 y otra en 2011.
Dicho esto, la cinta no es la mejor de las seis. Los seguidores de Potter echarán de menos algo más de magia y seguramente una trama donde el misterio y el suspense que rodea a los alumnos de Hogwarts tenga el protagonismo de sus predecesoras. En ese sentido “Half-Blood Prince” se queda a medias. El director David Yates rebajó los minutos de tensión y en su lugar utilizó el largometraje para ofrecer algunas de las claves fundamentales que empujarán la historia hacia su final. El filme viaja en el tiempo a través de los recuerdos de un nuevo profesor, Horace Slughorn, para mostrar a un joven Voldemort y su curiosidad por una magia muy negra. Unos detalles que se revelan ante Potter y que dejan entrever al espectador qué dirección podrían tomar las siguientes películas.
Un Draco Malfoy (Tom Felton) muy desmejorado, de rostro casi enfermizo, mueve la narración durante minutos, aunque se olvida prácticamente de hacerle la vida imposible a Potter (Daniel Radcliffe). Malfoy está demasiado preocupado por cumplir con la tarea que le encomiendan fuerzas malignas y tiene que demostrar de qué pasta está hecho. “Half-Blood Prince” apunta a un cambio en este enemigo acérrimo de Harry, aunque no voy a desarrollar esta idea para no especular demasiado.
El siempre sospechoso Severus Snapes desvela alguna de sus cartas en este capítulo y se posiciona de cara al final de estas aventuras donde está llamado a jugar un papel más que relevante y que podría deparar más de una sorpresa.
Los momentos más intensos se refugian en el último tercio del filme y llegan cargados de un drama que conlleva un “sacrificio”. Quiero destacar la secuencia en la que Potter y Dumbledore (Michael Gambon) se lanzan a la captura de un valioso objeto escondido en unos acantilados impactantes. La espectacular toma desde el mar resulta cautivadora y los seres con los que se enfrentan poco después, dignos de una pesadilla (si bien tienen un aire al Gollum de “The Lord of the Rings”).
Además de esa lucha entre el bien y el mal, la nueva entrega de Harry Potter está cargada de feromonas. Sí, la edad del pavo ha llegado a la escuela de magia, si bien se reduce a una sexualidad un tanto ingenua que no pasa de algunos besos sueltos, un par de escenas de celos, un hechizo de enamoramientos y algunos desencantos, todo con una dosis de humor que se agradece. El pelirrojo Ron (Rupert Grint) explota su atractivo y por momentos eclipsa a su gran amigo Potter. Cupido también altera a la tranquilidad de la cerebral Hermione (Emma Watson) a la que esta vez le pueden las emociones. Harry también se tira a la piscina del amor…
Finalmente la inquietante amenaza de Voldemort y sus secuaces hace que estos “affairs” se queden en tonteos de colegio y Harry Potter no derive en una cinta de romances de aspirantes a universitarios tan habituales en Hollywood.
“Harry Potter and the Half-Blood Prince” no es una obra maestra, tampoco un bodrio. Ocupa su lugar en el espacio y en el tiempo. No está pensada para crear adeptos, pero mantiene viva la llama de quienes sucumbieron a los encantos del niño mago más famoso del cine.
Continuará… (con “Harry Potter and the Deathly Hallows”)
Más allá de “Full Monty”
Por Fernando Mexía - Columnistas, Espectáculos, Kubelick, featured - 07/07/2009
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Una serie de catastróficas desdichas
La premisa argumental de Hung prometía: un entrenador de baloncesto al que no le llega la camisa al cuerpo,
con muchas deudas y un miembro viril más que generoso, decide ofrecerse en páginas de contactos para sacarse un dinerito. La única foto que se filtró antes del estreno, además, mostraba al protagonista, Thomas Jane (una versión sexy de Christopher Lambert) en una sugerente postura de men at work, entre arrodillado y espatarrado. Esperaba encontrar una historia ligera sobre las vicisitudes de un gigolo novato. O una comedia negra sobre un madurito que tiene que conciliar la dualidad de ser padre respetable de día y prostituto de noche. Pues bien, el nuevo estreno de HBO no es ninguna de las dos cosas.
Hung es una entrañable tragicomedia sobre la crisis económica que nos empuja a observar la historia de unos fulanos cualquiera, vendan o no su cuerpo, y sus gestas cotidianas. Parafraseando aquel mantra buenrollero de John Lennon, para Ray Drecker “la vida es lo que pasa cuando tus planes se van al garete”. No es difícil imaginarle de adolescente, en los años mozos de instituto, dándose el palo con su novia bajo las gradas y soñando con llegar a ser atleta profesional. El guión de su peor pesadilla se hizo realidad, y un cuarto de siglo después su vida ha dado un giro… de 360 grados. Sigue exactamente en el mismo sitio, corriendo entre las mismas taquillas, botando la misma pelota frente a la misma canasta y volviendo a la misma casa donde se crió. La única novedad es que Ray ya no sueña con que las cosas sean diferentes. ¿Para qué?
El piloto de Hung se regodea en dibujarnos de forma exhaustiva la situación de Ray, abandonado, humillado y arruinado, y cómo este hace todo lo posible para encontrar una salida digna a su asfixiante situación financiera. El tempo del capítulo es lento y sin golpes de efecto: aburrido, como aburrida es la vida de Ray. Justo cuando, a la desesperada, se lanza en plancha al infierno, empieza a percibirse un cambio de ritmo que se convertirá en un estupendo swing. El protagonista se apunta a un curso de marketing para PYMES, un lugar espantoso donde se da cuenta de que no solo es un perdedor, un looser con L mayúscula, sino que es uno más. No es especial, no destaca, forma parte del grupo anodino de excedente social de su desvencijada ciudad, un Detroit avergonzado que intenta ocultar que alguna vez tuvo delirios de grandeza. Ray, como un crío sin juguetes y al borde de la pataleta, se baja simbólicamente los pantalones y muestra orgulloso al respetable lo que tiene entre las piernas, el último cartucho para reivindicar su excepcionalidad: “Yo la tengo grande”.
Ray mete la p**** en su olla vacía, decidido a recuperar la autoestima y el saldo positivo en el banco. Acepta como proxeneta a Tanya (maravillosa Jane Adams, mejor que nunca en el personaje de siempre), una treintañera feúcha a la que se le está pasando el arroz, que planifica un negocio orientado a explotar el miembro de oro del entrenador, ofreciendo a las mujeres el compañero sexual perfecto. Nunca hubo nadie menos preparado para ser puta que Ray ni chulo más inútil que la romántica, frustrada y solitaria Tanya. Quizá por eso la serie resulte tan conmovedora.
P.S: Por si todo esto no fuera suficiente, hay que decir que en Hung encontramos (ya era hora) un personaje a la medida de Anne Heche: por fin un papel con el que no intenta hacerse la simpática. La ex mujer de Ray, histérica, pesetera y egoísta no pretende caernos bien. Qué gustazo poder odiarte, hija.
Hung se emite los domingos a las 22.00 (EST).
Adelanto de “Avatar” de James Cameron
Por Fernando Mexía - Cine, headline - 02/06/2009
Fernando Mexía, El plumilla.
Leer crítica del filme aquí
“Avatar”, seguramente la película más esperada del año, continuó aumentado hoy su leyenda cuando aún falta medio año para su estreno en EEUU -previsto para el 18 de diciembre-. Su director, James Cameron, se despachó a gusto sobre el argumento del filme en 3D que lleva más de cuatro años produciendo y del que se sabe bien poco.
Con las expectativas en todo lo alto, el cineasta mantuvo el nivel de entusiasmo sobre la cinta mientras defendía a capa y espada el virtuosismo del videojuego que acompaña a la película (de la empresa Ubisoft) y que llegará a las tiendas antes incluso que el largometraje de Cameron.
Los presentes en el evento de Ubisoft (en el marco de la feria del videojuego E3) nos quedamos con las ganas de ver algún adelanto de la película, si bien el trailer del videojuego se desvelará estos días. Por el momento sigue tocando esperar y conformarse con lo que cuenta Cameron.
“La historia la escribí hace 14 años y cuando se la llevé a mi equipo me dijeron que no podríamos hacerla porque aún no se había desarrollado la tecnología adecuada. Cuando vi el personaje de Gollum de ‘The Lord of the Rings’ pensé que había llegado el momento para intentarlo de nuevo”, explicó Cameron.
La trama de “Avatar” se desarrolla en un remoto planeta (en realidad una luna que orbita alrededor de un planeta mayor) llamado “Pandora” en el siglo XXII de nuestra era. Un tiempo en el que el desarrollo del ser humano ha llevado a la especie a la conquista del espacio. En esas estamos cuando topamos con “Pandora”.
“Es parecido a la Tierra aunque su atmósfera es irrespirable para el ser humano. Hay mucha vegetación y especies muy extrañas y exóticas. Árboles de 300 metros de altura y está habitado por una sociedad de seres gigantescos (de 3 metros de altura) y cuya cultura tiene un aspecto primitivo”, estos son conocidos como los Navi.
Según Cameron el estado natural de los Navi es “pacífico y viven en armonía, pero se vuelven fieros cuando ven como el ser humano trata de colonizar su tierra”.
Los humanos por su parte, para combatir el entorno hostil, crean unos seres con aspecto humano genéticamente preparados para sobrevivir a esa atmósfera. Sí, efectivamente, estos son los “avatares”. Estos individuos son controlados mentalmente y a distancia por los humanos (que tienen que entrar en un estado de coma o algo similar).
El filme trasciende al enfrentamiento bélico cuando surge el amor entre una navi y un humano a través de su avatar. El humano irá entendiendo la cultura y teniendo afecto por los navi y llegado el momento de la batalla final tendrá que decidir de qué lado está.
Cameron anticipó que la lucha última será un derroche de efectos visuales en el que se mostrará todo el poderío del armamento humano (en plan futurista) y la defensa más rústica pero inteligente de los duros navi, que quieren vender cara su derrota.
“La gente que ha visto algún trozo de la película dice que es como si estuviese viviendo un sueño”. No se es un espectador pasivo, “se toma parte en el viaje del filme”, explicó el cineasta.
Como anticipo no está mal, me inquieta, sin embargo, la despreocupación de Cameron por generar más expectativas sobre su proyecto, ya de antemano muy valorado. Es peligroso crear tanto entusiasmo porque suele conllevar decepciones. Habrá que esperar unos meses para saber más.
El regreso de Terminator
Por Fernando Mexía - Antonio Martín, Cine, Columnistas - 15/01/2009
Terminator Salvation, por Antonio Martín
Un Terminator teatral
Cuenta McG (¿se puede triunfar o que te tomen en serio con un apodo semejante?), el director de la nueva franquicia sobre Terminator, que la única opción que tenía en mente para el personaje de John Connor era Christian Bale. Así que el realizador estadounidense se dirigió al actor galés durante el rodaje en Inglaterra de “The Dark Knight”, con el que se reunió en uno de los garitos preferidos del intérprete. Departieron amistosamente, intercambiaron opiniones, discutieron sobre el guión… pero la respuesta de Bale fue clara: “No me interesa”.
Y no le interesaba porque los primeros borradores del guión se centraban en las explosiones y en los efectos especiales. Pero el actor dejó una puerta abierta: “Si consigues que la historia me emocione, como si fuera puro teatro, lo haré”. Ahí comenzó la labor de Jonathan Nolan, guionista de “The Dark Knight” y buen amigo de Bale, y el vuelco debió ser espectacular porque el hombre murciélago aceptó ser el protagonista de la nueva saga -otras tres películas- que encumbró en su momento a Arnold Schwarzenegger.
Bien, hoy mismo (14 de enero de 2009) he tenido la ocasión de ver un adelanto de la película, llamada “Terminator Salvation”. Y la cosa promete, mucho. En realidad, como todo lo que toca últimamente Bale (”The Dark Knight”, “Public Enemies” y ésta). McG asegura que respetará al máximo el universo creado por James Cameron en las dos primeras cintas, pero sabe que los fans van a pedir mucho tras el pequeño fiasco que supuso la tercera entrega, firmada por Jonathan Mostow. Y, resuelta la incógnita de la calidad del guión (al menos para Bale), cabe pensar que los efectos visuales irán un paso más allá, en el que trabajaba Stan Winston (responsable de los Terminators anteriores, de “Alien”, de los dinosaurios de “Parque Jurásico”, de “Predator”…) en el momento de su muerte.
En palabras de McG: “habrá cosas que no esperáis”.
Pero a más de uno le asaltan las dudas. Estamos hablando de un tipo cuyo currículum incluye las dos películas sobre “Charlie’s Angels”. Ya lo avisa el propio Cameron: “No te apoyo, me reservo el derecho para odiarla”, le dijo al director. McG se defiende alegando que Cameron no era nadie cuando hizo “Aliens” (1986), que sólo se le conocía por “Piraña 2″ (1981). Bueno, había rodado ya el primer “Terminator” (1984)…
Eso sí, después del visionado de esta noche, me pregunto dónde quedaron esas escenas teatrales de las que hablaba Bale. Incluso McG bromeó al respecto: “Habréis visto las similitudes con Frost/Nixon“, dijo. En cualquier caso, las imágenes confirman que McG ha abierto la veda hacia un nuevo universo, con muchas posibilidades, en el que los saltos en el tiempo darán juego en el futuro. Recordad que tras ésta llegarán dos películas más. “La primera trata sobre cómo Connor se convierte en el líder de la resistencia”, comentó el director.
No es como Neo, al que le dicen: “Eres el elegido, ahora vas y lo cascas”. O Peter Parker: “Un gran poder conlleva una gran responsabilidad, venga, vete a trepar paredes”. Aquí se van a tomar su tiempo en explicarlo. Con muchos personajes nuevos y un look apocalíptico la mar de atractivo. Por cierto, una exclusiva para “El plumilla”. ¿Sabéis en quién había pensado McG para la banda sonora? En Gustavo Santaolalla emparejado con Thom Yorke, de Radiohead. Eso era para oirlo, sí. Pero no encajaron las agendas, así que nos tendremos que “conformar” con Danny Elfman.
¡Ah! Y habrá regalito al final: “cómo acaba lo sabemos cuatro personas en el mundo. Os aseguro que os va a mosquear. No lo vais a olvidar al llegar al aparcamiento”. Otra cosa no sé, pero teatrero el tal McG lo es un rato. Ojalá que no se equivoque.
Trailer
Crítica de cine: Valkyrie
Por Fernando Mexía - Antonio Martín, Cine, Columnistas - 02/01/2009
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Valkyrie, por Antonio Martín
Emoción contenida
A la nueva y esperadísima nueva película de Tom Cruise, ídolo caído y ex chico de oro de Hollywood, se le pueden achacar muchas cosas, relacionadas principalmente con la elección de su actor protagonista. En una historia basada en hechos reales que nos lleva hasta 1944, durante la II Guerra Mundial. Muchos no se creerán al ídolo de masas en el uniforme del coronel Claus von Stauffenberg, encargado de llevar a cabo un atentado contra la vida del Führer con la ayuda de figuras clave del organigrama nazi. Cruise hace un trabajo digno y sobrio, pero resulta excesivamente frío en la ejecución y su labor queda eclipsada por los demás elementos que le rodean. Sabemos cómo acabaron las cosas, así que las únicas claves por descubrir son: ¿qué salió mal? ¿por qué salió mal?

Y es aquí donde aparecen las virtudes del filme, rodado de forma primorosa por Bryan Singer, autor de una de las obras más sorprendentes de los 90: “The Usual Suspects” (a reivindicar desde ya), cuyo guionista, Christopher McQuarrie, vuelve aquí a reunirse con el director de “X-Men”. La cinta, llena de imágenes potentes y con un comienzo arrollador, se va levantando poco a poco, a un ritmo pausado, casi hipnótico, con momentos que son oro cinematográfico (las temblorosas manos arriba de las mujeres ante la supuesta muerte de Hitler) hasta llegar a un clímax tan inspirado como conmovedor.
“Valkyrie” cuenta con un prodigioso diseño de producción y no es sólo una lección de historia, sino que también funciona como mero entretenimiento. No será una de las principales contendientes al Óscar. Tal vez no sea su momento. Pero encierra talento, el de un director que filma con precisión de cirujano y que conoce al dedillo los mecanismos del suspense.
En el plano interpretativo, Tom Wilkinson, como ya es habitual, se come la pantalla. Y aunque el resto de intérpretes británicos está a la altura, como Kenneth Branagh y Terence Stamp, es Bill Nighy (aquel cantante de vuelta de todo en “Love Actually”) quien sorprende con una actuación en carne viva.
Trailer
Trailer en español en: http://www.valkirialapelicula.es/









